Navi Pillay, Nobel de la Paz 2026: defendió a Mandela y denunció el genocidio de Israel en Gaza
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Navi Pillay, Nobel de la Paz 2026: defendió a Mandela y denunció el genocidio de Israel en Gaza

La jurista sudafricana construyó una trayectoria internacional en defensa de los derechos humanos, desde los tribunales del apartheid hasta Naciones Unidas. Al frente de una comisión investigadora, denunció los crímenes cometidos en Gaza y reclamó responsabilidades para los máximos dirigentes involucrados.

La jurista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay fue distinguida con el Premio Nobel de la Paz 2026. Su trayectoria incluye la defensa de presos políticos durante el apartheid, su participación en tribunales internacionales y su trabajo en Naciones Unidas para combatir la impunidad por crímenes graves.

A los 85 años, Pillay representa una carrera jurídica atravesada por la defensa de los derechos humanos y la exigencia de responsabilidades a quienes cometen crímenes internacionales. En los últimos años, su nombre adquirió especial relevancia por su papel al frente de una comisión investigadora de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en la Franja de Gaza.

El Comité Noruego del Nobel, de acuerdo con el anuncio reproducido en el artículo original, reconoció sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional, así como su contribución al desarrollo de mecanismos jurídicos para perseguir crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.

De la defensa de Nelson Mandela a la lucha contra el apartheid

Navi Pillay se graduó en Derecho en la Universidad de Natal en 1965. Dos años después, abrió su propio estudio jurídico y se convirtió en la primera mujer no blanca en ejercer de manera independiente en esa provincia sudafricana.

Su carrera comenzó en un contexto de segregación racial institucionalizada. Según recordó la propia jurista, ningún bufete quería contratarla porque «no aceptaban que empleados blancos recibieran instrucciones de una persona de color».

Durante 28 años defendió a militantes contrarios al apartheid, entre ellos integrantes del Congreso Nacional Africano (CNA) y del Movimiento de Conciencia Negra. También denunció las torturas y los abusos sufridos por presos políticos bajo el régimen sudafricano.

En 1971 obtuvo una medida judicial para impedir que la policía utilizara métodos ilegales de interrogatorio contra su esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista.

Dos años después consiguió que los presos políticos recluidos en la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran derecho a recibir asistencia letrada.

Su trabajo contribuyó a abrir espacios de defensa jurídica para quienes enfrentaban la persecución política y racial del régimen.

Su trayectoria en los tribunales internacionales

La carrera de Pillay continuó en el ámbito académico y judicial. En 1988 obtuvo un doctorado en Ciencias Jurídicas en la Universidad de Harvard, un logro que el artículo original identifica como el primero de una sudafricana en esa facultad.

Posteriormente, integró y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, creado para juzgar los crímenes cometidos durante el genocidio de 1994.

Uno de los hitos de ese período fue su participación en el tribunal que intervino en el caso Akayesu. Ese proceso reconoció por primera vez la violación como un acto constitutivo de genocidio, un precedente fundamental para el tratamiento de la violencia sexual en el derecho penal internacional.

Más adelante, Pillay se desempeñó como jueza de la Corte Penal Internacional y, entre 2008 y 2014, ocupó el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

A lo largo de esas funciones, su trabajo estuvo vinculado con la protección de las víctimas, la aplicación del derecho internacional y la exigencia de rendición de cuentas a los responsables de crímenes graves.

Gaza: la investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio

Uno de los aspectos centrales de la trayectoria reciente de Pillay es su papel al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado.

En septiembre de 2025, el organismo publicó un informe de 72 páginas que concluyó que Israel cometió cuatro de los actos tipificados como genocidas por el derecho internacional durante su ofensiva en Gaza.

Entre los elementos analizados, la comisión señaló la destrucción de una clínica de fertilidad como evidencia relacionada con medidas destinadas a impedir nacimientos dentro de la población palestina.

La conclusión del organismo identificó responsabilidades en los niveles más altos del poder israelí. Pillay expresó su posición en términos contundentes:

«La responsabilidad por estos crímenes atroces recae en las autoridades israelíes de los más altos niveles, que orquestaron una campaña genocida durante casi dos años con la intención específica de destruir al grupo palestino en Gaza».

El Gobierno de Israel rechazó las conclusiones de la comisión. Sin embargo, el informe de Naciones Unidas sostuvo que los actos examinados constituían genocidio contra la población palestina de Gaza.

La intervención de Pillay se inscribe en una trayectoria marcada por la investigación de crímenes internacionales y la búsqueda de mecanismos para que sus responsables rindan cuentas ante la justicia.

La jurista también participa en actuaciones relacionadas con el caso de Myanmar ante la Corte Internacional de Justicia, donde se examinan las acusaciones de genocidio contra la minoría rohingya.

Los reconocimientos que intentaron frenar antes del Nobel

Antes de recibir el Nobel de la Paz, Pillay enfrentó controversias relacionadas con otros premios y reconocimientos internacionales.

En septiembre de 2022, la Asociación de Naciones Unidas de Alemania tenía previsto entregarle la Medalla de la Paz Otto Hahn durante una ceremonia en Berlín. Sin embargo, el acto fue suspendido por la entonces alcaldesa Franziska Giffey después de las presiones del embajador israelí en Alemania, Ron Prosor.

El diplomático cuestionó su designación con estas palabras: «que Navi Pillay investigue a Israel es como pedirle a Putin que presida una comisión de investigación sobre Ucrania».

En octubre de 2023, la sección estadounidense de la Asociación de Derecho Internacional desvinculó de su conferencia anual el premio que tenía previsto entregarle. La decisión se produjo después de que unas treinta organizaciones reclamaran a grandes estudios jurídicos que retiraran su patrocinio.

En 2025, Pillay recibió el Premio de la Paz de Sídney, otro reconocimiento a su trayectoria en materia de derechos humanos.

La distinción de Oslo se suma a esos antecedentes y coloca nuevamente su trabajo jurídico en el centro del debate internacional sobre la responsabilidad por crímenes graves.

Donald Trump reclamó el Nobel de la Paz, pero el premio fue para Pillay

El anuncio también coincidió con las declaraciones públicas de Donald Trump, quien había insistido en que merecía recibir el Premio Nobel de la Paz.

La víspera de la decisión, el presidente estadounidense afirmó ante periodistas en la Casa Blanca:

«Nunca ha habido nadie en la historia del Premio Nobel que lo merezca más. Resolví ocho guerras. Detuve la destrucción total del mundo».

Trump también mencionó a la venezolana María Corina Machado, distinguida con el premio en 2025, y recordó que ella había expresado que él merecía ese reconocimiento.

Sin embargo, el Comité Noruego del Nobel eligió a Navi Pillay.

El presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, explicó la importancia del derecho internacional en el contexto de los conflictos armados:

«Cada vez más conflictos se están abordando a través de la diplomacia, tratados y mecanismos legales, en lugar de amenazas, violencia y guerra. El derecho internacional es un fundamento para un mundo más pacífico».

Frydnes también afirmó:

«En un momento de desafíos existenciales (incluyendo más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo), el derecho internacional ya no es solo un complemento para la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta«.