POLÍTICA | mini-davos

El “Mini Davos” de Macri y la desigualdad

Mientras en el planeta hay 3500 millones de pobres, los 1600 empresarios que vienen al país para el encuentro representan un modelo de administración global que es un fracaso.

Foto Telam
Foto Telam

Leo que "la aritmética es brutalmente simple. Si menos de 100 personas controlan la misma cantidad de riqueza que los 3.500 millones más pobres del planeta, el resultado puede expresarse con una sola palabra: Desigualdad". Sorprende el dato y la elocuencia de la cita, asombra aún más que sea un texto del Banco Mundial, publicado sin ruido hace tres meses.

Sigo buscando. Son ahora las Naciones Unidas que advierten que "en promedio, la desigualdad de los ingresos aumentó un 11% en los países en desarrollo entre 1990 y 2010. Más del 75% de la población vive hoy en sociedades donde los ingresos se distribuyen de manera mucho más desigual que en la década de 1990".

En casa (y no en Google) me encuentro con otro índice de referencia. Me cuenta Justina, la empleada doméstica que trabaja en mi familia hace 16 años, que desde hace días ha cambiado el paisaje del barrio, allí por la calle Hubac, en Vila Lugano. ¿Más árboles, más alumbrado, más pintura en el cordón de la vereda? No, menos. Menos gente en la esquina, a eso de las 7 de la mañana, esperando entrar en la fábrica de zapatos. "¿Menos?, ¿cuánto menos?", le pregunto. "Menos, a veces nadie", responde.

Paula y Carlitos trabajan con adictos al paco en la Villa 31. Mejor dicho, con chicos adictos. Precisemos "chicos": pibes desde los 10 años. Me cuentan que las donaciones bajaron a la mitad. Me dicen que en el barrio -"barrio obrero" le decía el Padre Carlos Mugica a esa parte de Retiro- dos situaciones asustan. (No, señor funcionario, no asustan aquí ni las Maras ni los reclutados por ISIS). Se nota una notable baja en los ingresos producto de la caída en las changas y en la reducción de horas para el servicio doméstico. El albañil espera que lo llamen, pero del otro lado de la autopista Illia el empleado del banco repasa cien veces las cuentas antes de cambiarle el revestimiento al baño. Y decide que no. Cerca de allí, un matrimonio se arregla para que los abuelos se queden unas horas a la tarde con los chicos, y esas horas le faltan a las otras Justinas.

Hay una tristeza que, pobre Zitarrosa, crece desde el pie.

El "mini Davos" se ofrece como nuevo banquete de pocos, para que los muchos coman, si pueden, de esas migajas. Los 1.600 empresarios que vienen al país para el encuentro, representan un modelo de administración global que es un fracaso, cualquier consulta dirigirse a los dos primeros párrafos de este texto. Pero aquí los espera, eso sí, gente amiga: desde la Casa Rosada se ha dicho que el trabajador que reclama por sus derechos "pone palos en la rueda", desde el Ministerio de Trabajo se ha pedido que bajen los juicios, desde el Ministerio de Economía se intimó a moderarse con las paritarias so pena de perder el empleo, desde la prensa hegemónica se instala la flexibilización y la baja de salarios como "la solución argentina al problema de los argentinos".

Señores del "Mini Davos": la pobreza no es culpa de los pobres, la desigualdad tampoco; entonces, ¿qué tienen ustedes para decir?  



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