La nuvea visita del presidente Javier Milei a Israel, enmarcada en una de las crisis geopolíticas más severas de las últimas décadas, dejó, una vez más, declaraciones desafortunadas del mandatario que trascienden la mera afinidad ideológica que tiene con el genocida Benjamin Netanyahu.
“En el Muro…”: el posteo de Milei en Israel que desató una ola de reacciones en redes
Tras recibir otro Honoris Causa (por los que lo llaman "Doctor" en los actos oficiales), en este caso de la Universidad de Bar-Ilan, Milei no dudó en decir que con "determinadas culturas" no se puede "convivir" bajo la premisa de que "ellos nos van a querer matar". Con estas palabras, Milei volvió a romper con la histórica tradición de neutralidad y mediación de nuestra Cancillería.
El escenario elegido para estas definiciones —el entorno del Muro de los Lamentos y ámbitos académicos de Tel Aviv— refuerza la idea de una gestión que confunde las presuntas convicciones espirituales personales con la política de Estado, algo que en Argentina la DAIA aprovecha para perseguir y estigmatizar bajo la sombra de la palmadita oficial.
Mientras el mundo observa con cautela la escalada de violencia en Medio Oriente, Milei opta por una narrativa de "choque de civilizaciones" que evoca las teorías más segregacionistas del siglo pasado.
Inesperada interna PRO en Independiente
Lo llamativo de la jornada no fue solo el contenido doctrinario, sino el tono de borrachos en un bar autocelebrándose que tuvo la ceremonia en Israel, donde Milei aprovechó un acto para cantar "Libre", de Nino Bravo, uno de sus numeritos de kermes favoritos.
En su discurso, el mandatario también aprovechó para profundizar su modesta batalla cultural doméstica. Sostuvo que la Torá fue su "antídoto" contra las ideas de izquierda y calificó a Karl Marx de "satánico.
La delegación que acompañó al Presidente —integrada por Karina Milei, el canciller Gerardo Werthein y el exministro Mariano Cúneo Libarona— fue testigo de una nueva embestida contra el periodismo, otro de los blancos predilectos del mandatario.
En este marco, la lectura de fragmentos de su nuevo libro, "Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso", en medio de una zona de guerra, expone una desconexión preocupante con la realidad fáctica.