Marixa Balli es, sin dudas, una de las figuras más queridas de la Argentina. Bailarina, cantante, actriz, empresaria y hoy panelista estrella de la televisión, ha sabido reinventarse una y otra vez. Sin embargo, hay algo de lo que no puede escapar: su hit eterno, La Cachaca.
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Lo que para muchos es un himno de fiesta, para Marixa, sin embargo, se ha convertido en una verdadera pesadilla. En una reciente y explosiva declaración, la artista dejó claro que llegó a su límite.
"Me tienen harta"
Con una mezcla de humor, ironía y un cansancio que parece genuino, la panelista estalló en medio de su participación en el ciclo de Telefé Cortá por Lozano frente a la constante demanda de su canción más famosa. Lejos de las luces y el brillo, Marixa fue contundente:
"Desde lo más profundo de mi corazón le digo a todo el país: que no me pidan más La Cachaca."
Incluso fue más allá, sugiriendo de forma jocosa (pero firme) que el público debería organizarse para dejarla en paz: "Que el que quiera arme un comunicado diciendo que Marixa Balli no cante más La Cachaca y no se la pidan porque ella no quiere más cantarla, ¿ok amores?".
El problema, según explica la propia Marixa, es que el tema parece perseguirla dondequiera que vaya. No importa si es un evento laboral o una reunión privada; el ritmo tropical aparece de forma inevitable.
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En el trabajo: Aparece de golpe en los controles técnicos.
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En las salidas: Suena apenas pisa un boliche.
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En lo personal: No se salva ni en los cumpleaños.
"No soy yo. La Cachaca tiene vida propia. Entonces ella sale sola", bromeó, aunque rápidamente recuperó el tono de hartazgo: "Me tienen harta, ¿comprenden? No quiero tener que tomar un ansiolítico por esta situación".
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El fenómeno que no muere
A pesar de su ruego, parece difícil que el público suelte el hit. "La Cachaca" se ha convertido en un fenómeno transgeneracional que, para desgracia de Marixa, se niega a pasar de moda.
¿Logrará la "reina de la bailanta" que finalmente dejen de pedirle que mueva las caderas al ritmo de su clásico, o está condenada a ser la eterna anfitriona del hit que ya no quiere escuchar? Por ahora, el mensaje fue enviado: Marixa quiere silencio, o al menos, un cambio de repertorio.
Al cierre de su contundente declaración, el estudio, por supuesto, se vio invadido por el sonido del hitazo. Y desde Lozano hasta la mismísima Marixa, todos y todas salieron a la pista.