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Hasta los republicanos intentan frenar a Trump

Los principales rivales del magnate en la interna republicana, Ted Cruz y Marco Rubio, atacaron ayer durante el debate en Detroit al polémico candidato, en busca de detener su crecimiento electoral.

El ataque conjunto de Cruz y Rubio en el debate celebrado anoche en Detroit llegó horas después de que el candidato presidencial republicano de 2012, Mitt Romney, calificara a Trump de "farsante" que llevará a Estados Unidos al "abismo" y llamara a su partido a nominar a cualquiera de sus rivales menos a él.

Aunque un peldaño por debajo en intensidad respecto a un anterior encuentro de la semana pasada, en el que se generó un ambiente incluso violento, Cruz y Rubio volvieron a mostrarse de lo más beligerantes contra Trump, mencionándole también cuando se les preguntaba por otras cuestiones.

Como es habitual en él, Trump respondió con dureza a los ataques de los dos senadores, lo que produjo momentos de auténtica agresividad, sólo mitigados por las intervenciones del cuarto candidato en danza, el gobernador de Ohio, John Kasich, quien en todo momento evitó reproches personales al resto de aspirantes.

"Dos tercios de los votantes han dicho que no te quieren", espetó Rubio, senador por Florida, a Trump a poco de empezar el debate, para a continuación acusarlo de no tener valores suficientemente conservadores.

A él se le unió Cruz, senador por Texas, quien aseguró que, durante 40 años, "Trump fue parte de la corrupción de Washington con la que (sus votantes) están furiosos, es alguien que usó el poder del Gobierno para beneficios privados".

Como ya había hecho en otras ocasiones, Cruz echó en cara a Trump sus apoyos anteriores a políticos demócratas y a algunos republicanos que redactaron la propuesta de reforma migratoria en 2013.

"En 2008, Trump le dio cuatro cheques a Hillary Clinton para que fuese presidenta", remachó el político conservador, en referencia a la ex secretaria de Estado, que es la máxima favorita a obtener la nominación presidencial por el Partido Demócrata.

Trump se defendió de estas acusaciones recordando que "hasta hace poco" él no era un político, sino un hombre de negocios y que, como tal, buscaba "lo mejor" para su empresa, para sus empleados y para su familia, lo que conllevaba apoyar a políticos de uno y otro bando.

"En 2008 apoyé a Hillary Clinton porque estaba haciendo negocios. También he apoyado a Ronald Reagan y a George Bush. La última persona a quien Clinton se quiere enfrentar soy yo", aseguró el magnate, quien puso sobre la mesa que él ha ganado ya las primarias en 10 estados y Cruz "sólo en 4" y llamó en varias ocasiones a Rubio "pequeño Marco".

El único aspirante que no entró directamente en reproches personales fue Kasich, quien mencionó que según las encuestas, él le ganaría a Clinton "por un margen mayor que ningún otro de los candidatos".

"Ahora vamos al Norte, a mi territorio. Voy a ganar Ohio", concluyó en referencia a los próximos estados en votar en el proceso de primarias para elegir al candidato del Partido Republicano a las elecciones presidenciales de noviembre.

Este fue el undécimo debate entre aspirantes a la candidatura republicana, y lo televisó Fox News.  



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