SOCIEDAD

El día a día de Argentina: la Feria de Villa Caraza

“Cada vez hay más gente, más gente necesitada vendiendo porque necesita, porque se quedaron sin trabajo o porque no les alcanza la plata”, explica una vendedora que tiene más de 17 años en la feria.

Ubicada en el corazón de Villa Caraza, al sur de la provincia de Buenos Aires y en el límite entre Lanús y Lomas de Zamora, la Feria de Villa Caraza es mucho más que un simple mercado a cielo abierto. Con más de 10 años de historia, este espacio se ha convertido en una importante salida laboral para muchos y una opción vital para aquellos que luchan contra los altos precios de los supermercados. El medio digital A la estratósfera (@estratosferaok) visitó la feria y conversó con vendedores y compradores.

Desde tempranas horas de la mañana, la calle principal y las adyacentes se llenan de coloridas mantas, toldos, mesas, cajas, vendedores ambulantes que exhiben una amplia variedad de productos. “Todo barato” dice el grito de los vendedores que se escucha mientras se recorre.

“Cada vez hay más gente, más gente necesitada vendiendo porque necesita, porque se quedaron sin trabajo o porque no les alcanza la plata” explica una vendedora que tiene más de 17 años en la feria.

La oferta de mercadería es variada y abundante, desde ropa y zapatos nuevos y usados hasta alimentos básicos como aceite, sal, yerba y arroz. Los precios son asequibles, lo que permite ahorrar en sus gastos diarios, encontrar productos de calidad a precios más bajos que en los comercios tradicionales: “Vengo a comprar porque en el autoservicio te sacan la cabeza y eso que soy jubilada y tengo descuento y sin embargo sale más barato” dice una señora.

 

La diversidad de voces y experiencias es notable en la feria. Algunos recuerdan cómo comenzaron armando “puestitos” para luego ver cómo la feria crecía y se hacía cada vez más grande. Pero también hay quienes llegaron más recientemente, buscando en la feria una forma de sobrevivir en medio de la difícil situación económica que enfrenta el país. “Yo trabajo pero los sábados tengo que hacer feria, sino no llego a fin de mes, no podemos vivir” cuentan.

La feria no solo ofrece productos a precios más accesibles que los supermercados, sino que también se ha convertido en un espacio de solidaridad y apoyo mutuo. Los vendedores no solo buscan vender sus productos, sino que también se preocupan por sus clientes, ofreciendo ayuda y generosidad en momentos de necesidad: “Antes de las fiestas, a una señora le regalé un melón y se puso a llorar. Uno no piensa solo en uno mismo. También puede pasar un nene y le digo que agarre una banana y que la coma, porque yo también la pasé. Hay que ayudar al prójimo” dice un vendedor.

Recorrer la Feria de Villa Caraza es una experiencia que va más allá de hacer compras. Es sumergirse en la realidad de un país donde desde hace años se generan formas de seguir viviendo ante las dificultades económicas.

 



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