Amaury Colmenares y su novela Acequia: "Quería que fuera como un rompecabezas"
El escritor mexicano charló con Infonews sobre su flamante y formidable obra, elegida por diez editoriales de distintos países como ganadora del I Premio Hispanoamericano de Narrativa Las Yubartas.
Meses atrás, en un acontecimiento literario infrecuente, un jurado integrado por editores y editoras de diez sellos independientes de distintos países (Laguna Libros de Colombia, Pesopluma de Perú, Dum Dum de Bolivia, Las Afueras de España, Severo Editorial de Ecuador, Chatos Inhumanos de Estados Unidos, Sigilo de Argentina, Hueders de Chile, Casa Editorial Hum de Uruguay y Ediciones Antílope de México) otorgó el I Premio Hispanoamericano de Narrativa Las Yubartas a la novela Acequia, de Amaury Colmenares. Para ser más exactos, digamos desde el vamos que el gesto extraordinario no responde solamente a la naturaleza colectiva del galardón, sino también al tipo de obra premiada, la cual, felizmente, propone un viaje que poco y nada tiene que ver con los que se suelen reconocer año tras año en los concursos de literatura. Acequia es una novela desconcertante, osada y entretenida, que reniega de los convencionalismos narrativos e impulsa la reflexión del lector. En esta obra de Colmenares, la protagonista es Cuernavaca, ciudad mexicana en la que reside el autor, quien se vale de distintos personajes para convertirlos en testigos minuciosos de su metamorfosis. Aquí, mitos, leyendas e historias verídicas confluyen para intentar revelarnos la identidad de un lugar que, como cualquier otro, sufrió los embates de la globalización. Lejos de toda solemnidad, el escritor mexicano apela al humor para dar cuenta de esta transformación.
Infonews conversó con Colmenares sobre Acequia, que acaba de llegar a las librerías argentinas de la mano de Sigilo, Cuernavaca y su próximo libro, entre otras temas.
Infonews: ¿Cómo fue el proceso de escritura de Acequia?
Amaury Colmenares: La novela fue en su primera forma básica distintas notas que fui tomando. Siempre cargaba un cuadernito y mi pluma, y cualquier cosa que yo veía que me llamara la atención, la escribía. Además, en esa época me enamoré de una chica y le empecé a mandar mensajes de texto de estos que todavía eran de teclado (SMS), así que también los incorporé. Por lo tanto, la novela nació como un conjunto de notas, y de pronto, poco a poco, ya empecé como a encontrar un patrón en las cosas que se me ocurrían, en las cosas que anotaba. Entonces, ya en un segundo momento la novela empezó a convertirse en un manuscrito fragmentario en el que había muchas piezas que no estaban relacionadas; sin embargo, paulatinamente fui descubriendo como unas repeticiones, unos temas que estaban ahí presentes y les empecé a dar forma y agarrar cariño. Y ya lo siguiente que pasó con la novela fue que me di cuenta que quería que fuera como un paseo o como un rompecabezas, y que poco a poco estos fragmentos que parecían inconexos vayan adquiriendo sentido, de manera tal que en la segunda mitad o hacia la parte final de la novela ya todas las historias estuvieran relacionadas. Esta búsqueda fue complicada, me tomó muchos años. Espero que lo haya logrado, no sé tampoco cómo, pero esa era la intención.
In: Justamente, lo que más me gusta de Acequia es esa forma que asume, cómo está estructurada, algo que desde el vamos la hace distinta al tipo de obra que las editoriales vienen publicando en los últimos años.
AC: Cuando la terminé, enseguida pensé que me iba a costar mucho trabajo publicarla, porque las circunstancias actuales del mundo editorial, en el que muchas de las editoriales han sido absorbidas por las transnacionales, que están dirigidas muchas veces por personas que piensan mucho en el mercado y en términos de mercadotecnia, no me permitían tener muchas esperanzas con mi novela. Pensé, en todo caso, que tal vez iba a ser publicada por alguna editorial muy experimental, con una difusión limitada. Pero cuando encontré el Premio Las Yubartas, que coincidió con el momento en que la terminé de escribir, me dije: "hombre, está perfecta esta novela para este premio". Sentí que estaban en el mismo canal.
In: ¿Por qué viste eso? ¿Por las editoriales que organizaban el Premio?
AC: Porque me pareció que era una convocatoria fragmentaria, porque lo organizaban diez editoriales más la Feria de Nueva York, y la novela ganadora se publicaría al mismo tiempo en diez países. O sea, todo eso me parecía un esfuerzo local por articular algo global. Entonces, ese interés en lo local sin dejar de vincularlo con lo global, pues es algo que me parece que también está presente en Acequia. Pero a la vez me preocupaba mucho que, si bien no es una novela sobre una ciudad, es obvio que está muy presente Cuernavaca, entonces me daba miedo de que aparte de la propuesta estructural, también era como muy localista, y decía: "bueno, pues esto no le va a interesar a mucha gente de fuera de México". Sin embargo, el libro aborda un proceso que ha ocurrido en todo el mundo, hablo de la transformación de las ciudades pequeñas, más del campo, que en las últimas décadas pues ya se empiezan a globalizar y por lo tanto sufren los mismos cambios.
In: ¿Y cómo fueron estos meses posteriores a la obtención del premio?
AC: La premiación fue hace apenas un mes, pero el premio se anunció en junio. Pues todos esos meses de junio a octubre fueron de mucho trabajo, porque yo creo que es la novela más revisada en un período de tiempo tan corto. O sea, las diez editoriales, bueno, no las diez, pero cinco editoriales sí estuvieron muy presentes en la revisión final. Entonces, esos meses fueron de estar leyendo el manuscrito y leyendo los comentarios de las editoriales y cambiando cosas. Realmente, el trabajo con las editoriales fue muy enriquecedor porque hicieron unas lecturas profundas y puntuales, con sugerencias que creo que mejoraron mucho la novela. El editor de Argentina, Maxi, fue de los más dedicados, le estoy muy agradecido.
In: En Acequia hay muchos personajes, cada uno con su historia; ¿en algún momento tuviste miedo de que la novela se te desborde?
AC: Sí, por eso me tardé diez años en hacerla. Hubo versiones de Acequia muy caóticas y otras demasiado estructuradas, y justo lo que yo quería era mantener la sensación un tanto caótica pero que a la a vez se fuera comprendiendo todo. Le quité mucho; o sea, Acequia perdió a lo largo de los años muchísimos fragmentos, muchas historias, justamente para evitar que se desbordara, porque yo no quería que la persona que estuviera leyendo la sufriera.
In: En cierta forma, Acequia también es una novela etnográfica. Pienso en todo lo que cuenta sobre la historia de Cuernavaca, en sus prácticas culturales.
AC: Hay muchos mitos ahí puestos sobre la mesa. Fíjate que yo estudié Historia, o sea, mi licenciatura, mi formación universitaria es en Historia. Yo soy historiador, pero tengo mala memoria. Entonces, de pronto ahí también la imaginación me echaba la mano. Para escribir la novela siempre también he tenido la obsesión de ser muy riguroso en las cuestiones históricas para que las cosas inventadas estén bien, ¿no? Que la invitación a lo que sea fantástico o maravilloso esté bien sustentada en el rigor histórico. Así, en la novela se cuentan muchas cosas de la ciudad como si fueran mentiras, porque uno de los personajes es un guía de turistas que miente para agradar a sus clientes. Pero todas esas mentiras que él cuenta sí son verdad; o sea, en nuestra realidad sí son verdaderas. Es decir, en la realidad de la novela son mentiras, pero en nuestra realidad sí son datos reales.
In: ¿Cada editorial publicó la novela con una portada distinta?
AC: Sí, tiene varias versiones, pero todas están hechas a partir de una pintura de Cisco Jiménez, que es un artista muy reconocido aquí en Cuernavaca. Me parece que solamente la de Chile sacó una portada totalmente distinta, con otras imágenes, porque había varias opciones para la portada y el resto de las editoriales se pusieron de acuerdo con la de Cisco. Por lo tanto, cada editorial hizo variaciones en la portada, pero todas a partir de la misma pintura.
In: ¿Cómo es tu presente con la escritura? ¿Paraste un poco la pelota, como decimos acá, o estás escribiendo compulsivamente?
AC: Yo realmente escribo mucho, todos los días, y pienso en mis obras constantemente; o sea, es algo que me ocupa mucho. Y sí, ahorita lo que a mí me gustaría que siguiera es la promoción de Acequia, poner la atención en la difusión de la novela, y también publicar algo pronto, para no detener el flujo que se genera cuando estás publicando. Creo que ya puedo entrar a la etapa de ir concretando los proyectos que tengo e irlos publicando, a lo mejor no rapidísimo ni al mismo tiempo, sino de irlos sacando al menos uno al año o dos al año, y ya ir publicando lo que tengo pendiente, también por una cuestión de sanidad mental.
In: ¿Vas a presentar Acequia en otros países?
AC: Sí, la idea es hacer al menos una presentación en cada país, en la feria literaria más grande de cada uno de ellos. Así que el próximo año andaré por allá, en Argentina.
In: ¿Sos un gran lector?
AC: Yo creo que podría leer más, pero sí, leo mucho. Siento que antes leía más, pero ahora mis lecturas son un poco más concienzudas y tienen un fin más claro. Antes leía de manera más caótica y no escogía lecturas, veía lo que me caía y tenía como una voracidad por leer. Ahorita creo que es una lectura más ordenada, menos voraz.
In: ¿Conocés al escritor argentino Manuel Puig, quien vivió y falleció en Cuernavaca?
AC: Sí, lo he leído. En esos años, en Cuernavaca vivió mucha gente de diferentes cataduras. Hubo desde todo; escritores, jazzistas famosos, gente de izquierda, nazis, etc. Realmente ha habido aquí mucha gente muy dispar, y hay algo en la personalidad de la ciudad que se ha alimentado de todas esas personalidades. Es una ciudad que se presta mucho también para el chisme, para el descanso, todo está muy cerca, todo el mundo se conoce. Es una ciudad muy humana en ese sentido, hay una dinámica muy familiar, para bien y para mal, y en grandes ciudades pues eso se pierde.
In: Más allá de la escritura, ¿qué otra actividad realizás?
AC: Soy director de un centro universitario, que es una escuela pequeña que tiene una licenciatura en producción musical, entonces le enseñamos a los chicos todo el proceso de producción de un disco, todo lo relacionado con operar el estudio de grabación, con operar el escenario, marketing, gestión de derechos; en definitiva, todo lo que tiene que ver con la cadena de producción de un disco, algo que de alguna manera está muy relacionado también con el proceso del libro.
In: Por último, ¿de qué tratará tu próximo libro?
AC: Ahorita mismo estoy haciendo algo que nunca había hecho, que es escribir algo autobiográfico, es un testimonio. Hace un año tuve una experiencia mística, podríamos decir, esotérica. Estuve viviendo seis meses en una casa apartada, sin vecinos, sin internet, en un pueblito de aquí cerca de Cuernavaca, a cambio de no pagar renta. Quería estar ahí, justamente, para ahorrarme dinero, pero también para estar en soledad, para poder terminar mis obras. En esa casa, que tenía una energía extraña, tuve una experiencia relacionada con los sueños, con una presencia fantasmal, y me ocurrió algo que me cambió la vida, en el sentido de que me confirmó muchas cosas referentes al mundo metafísico que yo había estado buscando. Entonces estoy escribiendo esa experiencia de seis meses, la estoy ahorita escribiendo y nunca lo había hecho, o sea, nunca había escrito algo personal. Creo que a diferencia de todo lo demás que he escrito, este libro va a estar terminado pronto y creo que sí me gustaría que sea lo siguiente que se publique.
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