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1917: la guerra como escenario del artificio

Se estrenó el film de Sam Mendes, nominado a varios Oscar y que viene de ser premiado con el Globo de Oro a Mejor Película.

Hace bastante más de medio siglo, más precisamente en 1957, Stanley Kubrick estrenó Path of Glory (La patrulla infernal, en Argentina) su gran película sobre la guerra con protagónico de Kirk Douglas (juntos, un año después filmarían Spartacus) y un plano secuencia con el que se inicia el relato y deslumbra aún hoy por su pericia. Las herramientas con las que contó Kubrick entonces, en dueto con el gran director de fotografía alemán Georg Krause, fueron de una pobreza extrema en comparación con las que tuvo a mano Sam Mendes, que en su premiada 1917 recrea y amplía aquel comienzo, llevando al paroxismo el devenir de esa cámara que retrocede ante el avance de los soldados protagonistas que ocupan el centro del plano.

No se trata de comparar a Path of Glory con 1917 ni mucho menos a Kubrick con Mendes, quien tomó como puntapié de su film a ese momento perfecto del cine bélico (o antibélico, para hacerle honor al planteo humanista del fallecido realizador estadounidense). 

Pero un texto sobre este estreno que podría quedarse con más de un Oscar el próximo 9 de febrero no puede evitar trazar una línea que divida la pertinencia crítica de la obra de Kubrick —estrenada apenas 12 años después del fin de la II Guerra— frente al despliegue técnico del director de origen británico.que, a diferencia de su colega, se inclinó un ciento por ciento por la parafernalia tecnológica a disposición antes que por la narrativa en torno a una Primera Guerra Mundial que resultó apabullante en todos sus frentes.

Mendes nos cuenta el derrotero de dos soldados que deben anoticiar, en la otra punta de las trincheras que ocupan, el imperativo de suspender un ataque que resultaría mortal para las tropas. El camino de ese mensaje es el nudo dramático del relato. Al igual que en el largometraje de 1957, dos soldados protagonizan el disparador (aunque con otros propósitos y caminos a seguir) y, como en aquel, las líneas enemigas (y algo del fuego amigo también) aparecen en el medio para complejizarlo todo.

Sin embargo, el director de American Beauty optó por tonalidades narrativas que se mueven cómodas entre la insustancialidad de la acción que se dispara sin entregarse un solo minuto a la reflexión en torno a la bestialidad que sirve de escenario. Kubrick, allá lejos y hace tiempo, sin llegar a los planteos filosóficos de Terrence Malick en The Thin Red Line o a las profundidades absmales de Francis Ford Coppola en Apocalipse Now!, apeló sin embargo a meter los pies en el barro y enfrentó la idealización de la guerra como método y el nacionalismo militarista como solución.

El problema que enfrenta 1917 no es entonces el de la comparación inevitable con otros títulos que tienen a la guerra como centro de la acción y el drama, sino la exaltacion de la acción técnica, del vértigo industrial, de la explicitación del artificio como única forma de entender el cine. ¿Hay algo de esto que haga que no estemos ante una buena película? No, pero tampoco hay nada que la saque de la zona de confort del ejercicio exitoso sin vuelo.

BUENA

1917  EE.UU. / Gran Bretaña, 2019. 119´ Dirección Sam Mendes. Guión Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns. Fotografía Roger Deakins. Montaje Lee Smith. Música Thomas Newman. Elenco: Dean-Charles Chapman, George MacKay, Colin Firth, Andrew Scott.

1917 - trailer

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