Imperdibles

El duro alegato político de Claudio Rissi: "Han puesto a un país de rodillas"

El actor que descolla en El marginal habló del quiebre que representa la serie en su carrera y disparó a quemarropa contra la gestión de Cambiemos.

Claudio Rissi (foto: Laila Rott)
Claudio Rissi (foto: Laila Rott)

"Yo era tímido, tenía un mandato paterno en el que mi opinión no podía ser considerada", abre el diálogo con Infonews el actor Claudio Rissi cuando se le pregunta si se lleva bien con esta situación de ser un figura central a la que la prensa quiere abordar. Y se explaya: "Recuerdo perfectamente la situación, como si hubiera sido hace un rato. No recuerdo qué estaba por decir, pero sé que no terminé la primera palabra... Y ahí tuve una acción de parte de mi viejo que me marcó para el resto de mis días".

Ese quiebre, el de romper con el mandato del silencio, ya lo hizo y de una manera tan brutal como la que vuelca en El marginal, la serie en la que compone a Mario Borges, uno de los grandes personajes de la ficción en estos últimos años. "Tiene que ver con confiar más en mi, con reconocerme como un tipo que hace lo que siempre quiso", confiesa ante este portal en el marco del festival de cortometrajes Uncipar, en Pinamar, donde entre el 17 y el 19 de agosto fue jurado de la Competencia Nacional.

"Todos los políticos no son iguales; con algunos se come y con otros no"

Infonews: —¿Sentís que es verdad esta máxima tan repetida de que tu papel en El marginal es un quiebre en tu carrera?

Rissi: —Esta masificación concreta algo que se venía gestando desde hace mucho. El disparador termina siendo El marginal, pero ya se venía preparando, era un caldo que venía bullendo de hace muchos años, con buenos trabajos en películas, en teatro, en televisión.

Hay actores de acá, de allá, de todas partes, que a Rissi lo conmueven, lo hacen sentir que la actuación se puede disparar a lugares camaleónicos. Tiene referentes, Rissi, muy claros. Menciona a su amigo y compañero en El marginal, Gerardo Romano, también a Lorenzo Quinteros, a Daniel Day Lewis, a Bruno Ganz y a Gary Oldman: "El otro día agarré empezada la película sobre Churchill y en los títulos veo que estaba Gary Oldman. ¿Qué hizo Gary Oldman? ¡Ah, de Churchill! ¡Qué hijo de puta! Es una bestia, desapareció dentro del personaje", dice con admiración.

Pero hay actores que no forman parte del mundo del arte y, hoy por hoy, tienen una capacidad de destrucción mayor. Son actores políticos, o personajes centrales de la política, para ir más al punto. Y entre ellos y Rissi hay algo personal, de eso no caben dudas. 

"Los que se están afanando el país son los que acusan a los que se robaron el país ayer", dispara, livianito, como para arrancar unas parrafadas cargadas de sensibilidad social y mucho enojo. "Hay empresarios que evaden el IVA y después te hablan de la corrupción. O los tipos que compran autopartes robadas para pagarlas más baratas y después se quejan porque les robaron el auto. Mirá qué vivo que sos. Y no es que no lo ves, no lo querés ver. Estamos todos fundidos en esta rosca", resume y redobla: "Tomá diez nombres de tu entorno, escribilos. De esos diez decime cuántos de esos diez no compraron nunca algo robado. Entonces no me hables de inseguridad, si formás parte de ese mercado".

In: —¿El nuevo mapa político será parte de cierta toma de conciencia en relación a lo que decís, a tu enojo con esta realidad? 

Rissi: —Si la gente vota solo por una cosa económica o está viendo que el escolaso financiero forma parte de la estafa para que su bolsillo haya adelgazado tanto... Si vemos el síntoma pero no la causa... Para mi todos los políticos no son iguales; con algunos se come y con otros no. Hay gente que solo le interesa cuánto se lleva y hay otros que se ocupan de la gente. 

 

"Han puesto a un país de rodillas, es muy violento"

El Borges de la ficción le ha dado satisfacciones a este actor que también supo brillar en films como Aballay (de Fernando Spinner), 76 89 03 (antológico su "Rey de la noche" en el film de Nardiini y Bernard) o La novia del desierto (de Atán y Pivato), también en teatro en la brillante Terrenal (de Mauricio Kartún, junto a Claudio Da Passano y Claudio Martínez Bel) y, sobre todo, en televisión en Los simuladores, El puntero o Epitafios, entre muchas otras ficciones. Pero Rissi siente que no puede terminar de disfrutar el éxito que está viviendo por la infelicidad que lo rodea, la miseria, la gente sin nada comiendo basura en la calle. Ahí es donde estalla y deja delado cualquier formalidad sobre el tono de una entrevista.

"A la vuelta de mi casa hay una familia durmiendo en la vereda. Siempre hubo homeless, pero ahora se llenó la calle de gente sin casa, es una mierda. Esto sucedió en el 2001, cuando las navidades se festejaban con mucha gente comiendo del tacho de basura. Estoy hablando de comer, literalmente, de sacar los restos de comida que vos tiraste. De una indignidad espantosa. Si no hay justicia social no hay forma de participar de la sociedad", dispara, y va por más: "Han puesto a un país de rodillas, es muy violento. Haciéndose los democráticos cuando en realidad no lo son. Déjense de joder, viejo, no se puede ser tan malo. Eso es desprecio por la vida humana. ¡Los pibes no morfan!  No podés no poder comprar ni un litro de leche".

"Me lastima que condenen a generaciones enteras a la miseria y al destrato"

Alrededor de la charla entre Rissi e Infonews se juntan curiosos atraídos por la verba del actor, que a medida que profundiza en sus conceptos va tomando calor, va puntualizando y focalizando en el blanco de sus dardos.

"No puede salir la vicepresidenta a decir que no compren leche para poder comprarse la casa. No puede decir semejante barbaridad. ¡No es posible! Es un acto criminal de una violencia... lo dice la vicepresidenta desde que es vicepresidenta. Solamente alguien enfermo puede considerar eso. ¿Qué embajada está poniendo el sobre para sostener semejante proyecto? Que la gobernadora (María Eugenia Vidal) haya dicho que se ha invadido de universidades porque los pobres sabemos que no pueden ir a la universidad... No jodas, che. Entonces esas cuestiones a mi me lastiman, no puedo soslayar esa realidad y eso opaca el pleno goce del momento artístico que estoy viviendo. Lo disfruto  pero me lastima que condenen a generaciones enteras a la miseria y al destrato, al sometimiento como esclavos. Me duele porque está en juego el morfi de generaciones enteras que no son culpabels de haber nacido donde nacieron. Es una locura. Me duele. Me exacerba esto, esta realidad de mierda. ¡Qué hijos de puta!", finaliza antes de salir para otra entrevista.

Noticias relacionadas

Seguinos