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La confesión racista de Liam Neeson

"Esperé que un negro bastardo saliera de un pub y me dijera algo para poder matarlo", escupió sin anestesia.

Saltó a la fama internacional por haber compuesto en pantalla grande la epopeya de Oskar Schindler, el empresario que salvó a más de mil judíos de terminar en campos de concentración durante el Holocausto. Sin embargo, en su vida cotidiana, Liam Neeson parece ser un hombre de temer.

Al menos así lo dio a entender él mismo al contar en qué se inspiró para el personaje de su más reciente film, Cold Pursuit, en el que interpreta a un hombre que sale a vengar el asesinato de su hijo.

Según relató en una entrevista con el diario The Independent, hace algunos años, tras enterarse de que una amiga suya había sido violada, salió durante algunos días con un bate de baseball a la calle, esperanzado de que algún "bastardo negro (sic)" se le cruzara y lo molestara para "matarlo".

Según confesó, lo primero que quiso saber fue el color del violador. 

"Ella manejó la situación de la violación de la forma más extraordinaria", dijo Neeson y agregó: "Pero mi reacción inmediata fue... le pregunté si sabía quién era. No. ¿De qué color era? Ella dijo que era una persona negra."

"Me avergüenza decirlo, y lo hice durante una semana, esperando que algún negro bastardo saliera de un pub y me dijera algo, ¿sabes? Para poder matarlo", reveló.

Las palabras de Neeson despertaron una fuerte columna de opinión en el diario. "Es una excusa de siglos de antigüedad utilizada para galvanizar a los racistas, en particular a los hombres blancos, con el fin de legitimar su trato violento a los negros. Fue la misma narración por la que Emmett Till fue torturado y asesinado en el Mississippi en 1955. Y en este país también se dice que los infames disturbios raciales de Nottingham en 1958 se desataron después de que un hombre negro fue visto charlando con una mujer blanca en un pub", escribió al respecto el columnista Kuba Shand-Baptiste.

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