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Mnémora, el film comunitario en el que San Martín, Evita y Güemes luchan para derrotar a la tiranía

Infonews habló con Eduardo Balán, uno de los fundadores de El Culebrón Timbal, el colectivo barrial autor de la película.

“Mnémora me parece que habla de los sueños, de la efectividad presente que tienen los sueños colectivos: que son eficaces todo el tiempo. No son tan a futuro. Hoy ya están operando sobre la realidad. No hay esa idea de que estamos luchando por un mundo mejor: estamos luchando ahora y disfrutamos luchando”. Esto comenta Eduardo Balán, uno de los fundadores de El Culebrón Timbal, el colectivo barrial autor de la última película de ciencia ficción a ser estrenada en nuestro país.

Mnémora, pueblo, poder y tiempo es un largometraje aventurero, divertido y audaz: con viajes constantes en el tiempo y personajes de nuestra historia latinoamericana que conforman un buen equipo y con una historia que tiene el espíritu de estos tiempos: feminismo, lucha, unión del pueblo en un pack que combina la acción, dibujos animados y efectos visuales y viene acompañado con el lanzamiento de un comic-book, un disco de rock y un videojuego entre otras propuestas multimedia.

Trailer de Mnémora

¿De qué trata? Están en juego la identidad y el destino de la humanidad. El Gobierno Global (Entercelt) y su líder Salvador Garzlan buscan eliminar todas las tiranías de la historia, pero en realidad quieren eliminar a todxs lxs “rebeldes” y “subversivxs”. La resistencia tiene una adolescente llamada Ixchel que reúne a lo mejor de todas nuestras épocas para poder salvarnos. Ella, junto a gente de pie y personajes míticxs como Eva Perón, San Martín, Juana Azurduy y Martín Miguel de Güemes viajan por el tiempo para derrotar al verdadero tirano.

Mnémora se destaca por su imagen, la animación, los efectos en 2D y 3D y música original ejecutada por la Orquesta Sinfónica Municipal de San Martín, dirigida por quien fuera el pianista de Mercedes Sosa, el maestro Gustavo Spattocco. Como siempre, el trabajo colectivo da sus buenos frutos.

La película fue realizada por varios colectivos organizados: el trabajo de cámaras lo hizo SOFOVIAL (Sociedad de Fomento de Video Alternativo); el de sonido, una radio de José C. Paz, FM Tinkunako; el elenco está conformado por integrantes de elencos de trabajo comunitario como la Cooperativa La Comunitaria (grupo de teatro barrial de la localidad de Rivadavia) y el Culebrón Timbal.
Es una película comunitaria. Balán define a este tipo de cine por comparación al profesional: “La gente que hace cine profesionalmente realiza obras para expresarse y en todo caso, artísticamente, aspira a quedar en la historia del cine. Lo que tiene el arte comunitario es que es un tipo de arte que no aspira tanto a quedar en la historia del arte, sino que aspiraría a quedar en la historia de la amistad. Porque es un tipo de arte donde, aunque tu amigo no sea el mejor cantante, vos tratas de que esté cantando y haces un esfuerzo artístico terrible para que las disparidades de calidad de todos se promedien en una cosa que tenga magia y belleza lo mejor posible”.

Y continúa, sobre Mnémora: “En ese sentido es una película comunitaria, la hicimos con nuestro mayor esfuerzo, pero desde un espíritu de hacerla nosotros. Porque hacerla nosotros era parte esencial de también lo que queríamos transmitir. Si queremos hacer una película sobre un grupo de personas que quieren salvar el mundo, lo mejor es hacerla con un grupo de personas que quiera salvar el mundo. Ese grupo es el que es. Por ahí no somos los mejores en nada, pero hicimos un esfuerzo grande por transmitir la sensación”.

El estreno también será comunitario. Se podrá ver los días 16, 17 y 18 de noviembre en todo el país. Para ello, relevaron a las organizaciones en las provincias a través de diferentes redes: el Foro de Radios Comunitarias, sindicatos, cooperativas, mutuales. También se va a pasar en 12 países de América Latina. La lista completa de lugares se puede encontrar en la página www.elculebrontimbal.com.ar

Eduardo Balán
Eduardo Balán

¿Por qué eligieron hacer algo de ciencia ficción?

Tiene que ver con el Culebrón Timbal. Nacimos como un grupo artístico en el ‘96. Y ya hicimos un primer trabajo multimedia que era historieta, comic, un disco de rock y un espectáculo de teatro. Estaba todo orientado a la estética del conurbano. Pero hay tres géneros que tenían que ver con lo que contábamos: la ciencia ficción, la novela negra -el policial- y todo se mezclaba con el realismo mágico latinoamericano. Todo ese combo nos atraía a nosotros. Ya el primer relato tenía viajes en el tiempo. De hecho, hay muchos elementos en la película, en Mnémora, que son del universo que se creó en el primer laburo. La ciencia ficción siempre nos acompañó, siempre nos gustó porque es un género que te permite explorar muchas cosas de lo social, de la psicología, de las conductas, de la política y fantasear sobre eso. Y también para algo que tiene la política, discutir algo de la idea de temporalidad en la que vivimos. En la ciencia ficción con los viajes en el tiempo se puede fantasear con una idea del tiempo que es más circular, más cíclica y eso nosotros notamos que es un lindo material para crear historias.

¿El tiempo en contraposición de lo lineal? ¿Por qué les interesa esa idea del tiempo?

Es un tema muy interesante. Tiene que ver con los cambios sociales. Los pueblos originarios de todo el mundo tienen una idea del tiempo en donde no solamente lo abordan como algo que se puede dominar. Tienen una idea del tiempo de que las cosas vuelven y los ciclos y vuelven a un nuevo punto de partida distinto del anterior. En ese sentido, sino uno quiere en el terreno de la política, de la información, hacer cosas realmente populares me parece que estamos desafiados a entender el tiempo de otra manera. No el tiempo moderno, de las instituciones modernas, del reloj, de la planificación bien racional. El capitalismo un poco viene con ese paquete también, de entender el tiempo como herramienta que te sirve para dominar. En la otra concepción, el tiempo es algo que también envuelve, que cambia de densidades según determinadas épocas o momentos. Es una idea más rica del tiempo que para nosotros es un elemento importante para hablar de cualquier cosa popular, colaborativa, que tenga que ver con lo comunitario.

En una entrevista en La Tribu dijiste que “la intervención artística es una herramienta política con sueños”. ¿Qué sueños están en la película?

Mnémora tiene una cosa, podría ser toda ella un sueño. Tiene un clima medio onírico, de que no se sabe dónde es la realidad. Pero me parece que Mnémora lo que tiene es que no es un sueño a futuro, es un sueño en acción. Las cosas ocurren en un presente medio continuo. Pone en una metáfora, la película, como un lugar espiritual, de poder ubicarnos todo el tiempo en un lugar transtemporal donde estuvieran todos nuestros mitos y ahí estuviera el futuro medio en clave. Mnémora me parece que habla de los sueños, de la efectividad presente que tienen los sueños colectivos: que son eficaces todo el tiempo. No son tan a futuro. Hoy ya están operando sobre la realidad. No lo tengo muy claro, pero lo que tiene de bueno lo artístico es que no debe ser muy claro. Pero algo de eso hay. En El Cuenco también… es una película donde todo se dirime en el mismo instante. No hay esa idea de que estamos luchando por un mundo mejor. Estamos luchando ahora y disfrutamos luchando.


¿Cómo fue hacer una película tan grande en tiempos tan difíciles para la cultura, para el arte?

Pasó una cosa con Mnémora que es que el guión estaba escrito desde el 2012. Lo fuimos adecuando, dándole forma. Fuimos haciéndola de a tramos de acuerdo con lo que íbamos pudiendo. Hicimos un enorme esfuerzo. Al principio nos equipábamos, había que una computadora que se bancara el render de lo que se iba a hacer. Cuando digo “nos” digo las personas individuales y el colectivo. Hay personas que arriesgaron sus recursos personales en esto. Después fue financiar o tratar de sostener las vacaciones de invierno en las que se iba a filmar todo: la comida, los traslados. Y después en cada etapa íbamos enfrentando el desafío que se venía. Pero creo lo que garantizó que el proyecto llegara a buen término era que la película generara su propio combustible. Al haber podido rodar lo más difícil todo, lo demás se creía que se podía hacer: los efectos, la animación, la musicalización. Y siempre estábamos cerca de lograr algo muy parecido a lo que nos habíamos imaginado. El combustible fue apareciendo. Y tuvo mucho que ver el deseo. También cada tanto había bajones importantes porque por ahí lo habíamos soñado como un proyecto que se podía coronar entre 3 años y llevó entre una cosa y otra, casi 10 porque el guión estaba escrito desde 2012. Pero en esto de encararlo como una aventura colectiva pasa eso… Cuando aflojan los recursos de algún lado aparece la energía para no aflojar. Y había muchas cosas que no dependían de dinero, que ya estaban en el activo del grupo. En el Culebrón ya tenemos historietistas, músicos, gente que con nada podemos hacer cosas. Cuando había cosas que no se podían filmar, bueno vamos a hacer un dibujo animado y hacemos animación. Y hay predisposición de seguir aprendiendo cuando vamos haciendo. En el caso de Juan Manuel Castro Sánchez que es colombiano, él se acercó al Culebrón para dar una mano y hacer un documental y terminó metido en la película: hizo parte del sonido, de las animaciones, actuó en la película. Son cosas que van pasando en la realización de estas cosas comunitarias. Es difícil que un proyecto se trunque por falta de dinero en lo comunitario, otras cosas son más dolorosas. Pero el dinero, no es lo que define lo que se hace.


 

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