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Los Estados Unidos de Trump retratados a través del Ku Klux Klan

Acaba de estrenarse el nuevo film de Spike Lee: El infiltrado del KKKlan, un feroz fresco sobre la virulencia del racismo.

En 2019 se cumplen 30 años del estreno de Do the Right Thing, uno de los primeros largometrajes de Spike Lee y quizá el que, en retrospectiva, opera como opus fundacional de su cine a nivel masivo. Un realizador combativo y a la vez industrial pero con el perfil indie que hace falta para decir algunas cosas sobre la negritud que a Hollywood le incomoda tener que plantear.

Su más reciente film es explícito desde el título como para que no quepan dudas. Porque el relato se ocupa, precisamente, de un policía, novato él, que logra que le adjudiquen la labor de infiltrarse en el siniestro Ku Klux Klan. La historia se ubica en los años 70s, cuando los racistas seguían organizados y soñaban todavía con una América sin afroamericanos, sea como fuere y con los métodos que tuvieran que emplear.

En ese contexto, el antihéroe protagonista (John David Wasington) se une a dos agentes más experimentados (Adam Driver, Michael Buscemi) y juntos emprenden la atrevida empresa de filtrar a los odiadores raciales para oradar a su organización, con algunos tropiezos y no pocos momentos de riesgo vital.

Don Spike, que ronda los 60 años pero no perdió las mañas de artista insurgente, se toma poco más de dos horas para contar una historia que va increscendo hasta poco después de la mitad del relato a fuerza de una cámara inquieta, un montaje trepidante y una estética que recuerda más al Oliver Stone de JFK que al propio Lee de, por ejemplo, Malcom X. Un discurso al hueso, de trazo grueso y párrafos directos. 

Los personajes de su BlacKkKlansman tienen los relieves remarcados y un perfil de rápida asimilación. No hay grises a la vista y, a medida que se acerca la resolución de los distintos conflictos que va regando el guión, aparecen flancos débiles de una escritura que dejó baches que hacen trastabillar el verosímil interno del film, al punto de que la última media hora de acción es un compilado de decisiones caprichosas que conspiran con lo que se había logrado montar en la previa.

Sin embargo, la línea política que atraviesa al film lo justifica por el corpus discursivo que elige el realizador para plantear, sin vueltas, que los Estados Unidos de Donald Trump son una puerta a aquella época post Kennedy de racismo recalcitrante y nazismo a cada paso.

Hay un paralelo obvio si se quiere, voluntarista en el mejor de los casos, entre Obama y el asesinado líder demócrata. Ahí es donde lo no dicho toma la delantera hasta la coda de la película, que funciona como clímax a través de registros documentales de recientes conflictos raciales en las calles de Estados Unidos e incluso, por si fuera poco, de una participación pública del líder racista David Duke (retratado en el film por un acertado Topher Grace) con un discurso en el que resalta al actual jefe de la Casa Blanca.

Ayer y hoy unidos por una conexión de odio que parece haber estado aletargada y esperando el momento de renacer. Quizá Lee vea fantasmas donde no los hay, quizá, por el contrario, esté marcando un derrotero que en el corto plazo puede volver activarse en la autoproclamada tierra de la libertad.

BUENA

El infiltrado del KKLan (BlacKkKlansman)  EE.UU. 2018. 135` Dirección Spike Lee. Guión Spike Lee, Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Willmott. Montaje Barry Alexander Brown. Fotografía Chayse Irvin. Elenco John David Washington, Adam Driver, Robert John Burke, Michael Buscemi, Laura Harrier.

El infiltrado del KKKlan - trailer

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