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Alejandro Árroz: "En los documentales, el Che es la figura que atraviesa a todos"

Alejandro C. Tarruella entrevistó al cineasta salteño, quien finalizó “Aberto Castellanos, leal ayudante del Che” y prepara “Argudín, los andares con el Che” y “Harry Villegas alias Pombo”.

 Alejandro Arroz
Alejandro Arroz

La singularidad del cineasta salteño Alejandro Árroz, que tiene un centro de mira en su región, lo hace caminar los destinos de pueblos olvidados o recoger personajes que la historia no siempre califica y adentrarse en la narrativa de Carlos Hugo Aparicio. Asimismo, al filmar sobre Tarija, devuelve los rumbos de la formación nacional desde sus mismas raíces. Un intercambio de preguntas y respuestas permite una mayor cercanía a un gran creador del arte argentino y suramericano de estos días.

Filmar con centro en Salta.


Infonews: ¿Qué significa hacer cine desde Salta?
Alejandro Árroz: Salta es el lugar donde nací y donde elijo vivir el presente, lo tomo con mucha naturalidad y placer.

IN: ¿Cuáles son las condiciones generales que implica ejercer la profesión desde tu ámbito y con qué apoyos podés contar?
AA: Las condiciones generales para hacer cine en Salta no distan de los compañeros de la Patagonia, o en el NEA o Cuyo, lugares donde tengo varios amigos realizadores. Los gobiernos generalmente no apoyan la producción audiovisual en sus provincias, y para todos, es muy difícil conseguir ayudas fuera del INCAA.Ahora comienzan a verse los resultados de la lucha de los realizadores del interior en la aprobación de las leyes de apoyo al cine de Misiones y Tucumán, hechos muy recientes. En Salta se está elaborando un nuevo proyecto de ley ya que en el primer intento no se logró la sanción.

IN: En Santa Victoria Este, con los wichis, trabajaste en tu documental “A’Hutsaj, rito prohibido”. Es una zona singular: triple frontera llena de necesidades y aun escasamente asistida por ejemplo, en inundaciones. Contame la experiencia de filmary compartir con ellos esa experiencia.
AA: Filmar “A´Hutsaj, rito prohibido” en las comunidades que rodean el municipio de Salta Victoria Este, al norte de Salta, frontera con Bolivia y Paraguay, y también con la provincia de Formosa, fue una de las experiencias más interesantes que tuve a lo largo de los años. Llegué a una zona poco conocida hasta ese momento y trabajé principalmente con la comunidad wichí, ya que también, allí hay chorotes, qoms y chulupíes.

El tema central, fue documentar las prohibiciones que, en materia musical y cultural, les imponen a los pueblos originarios las distintas órdenes religiosas que se mueven en la zona. Una de las más activas hasta el año 1992, fue la anglicana, que estaba manejada directamente por ingleses aunque también hay católicos franciscanos y diversas iglesias evangélicas. Por supuesto que en el lugar los temas se ampliaron obligadamente a la xenofobia, el racismo, la discriminación y la extrema miseria, a la que son sometidos hasta el día de hoy.

Es una de las zonas más pobres del país. La producción consistió en llegar al lugar luego de una larga investigación y tratar de que la comunidad me acepte, cosa que sucedió. Así fue que elegí una familia, la de Tiluk, que se me presentó como un artesano de palo santo y resultó ser uno de los chamanes más considerados de la zona, pero eso lo supe mucho después del rodaje, ya que su hijo Najuaj, que era muy chiquito cuando filmamos, terminó viviendo, años después, en mi casa de Salta, cuando llegó con la intención de estudiar.

Se recibió de Guardaparque, y ahora está ejerciendo su función en varios parques nacionales. Su familia fue fundamental a la hora de filmar, ya que cumplieron las funciones de guías, traductores y narradores de lo que venían viviendo desde hace décadas en las diferentes comunidades. Para grabar las canciones prohibidas tuvimos que meternos al monte, ya que incluso los jóvenes de la comunidad se les burlaban, y los misioneros los castigaban negándoles el asistencialismo, prestación con la que los sobornan. Algo cambió en ese sentido, ya que Isabel, la viuda de Tiluk y sus hijos lograron años después, armar un Centro Cultural en la comunidad donde les trasmiten a las nuevas generaciones las antiguas canciones prohibidas.

 Alejandro Arroz
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IN: Tomando como base a Salta, tu espacio de origen, tenés un marco cultural diferente al de un hombre de Cuyo, del litoral y por supuesto de La Pampa húmeda. “Sikuris en Punta Corral” escenifica esas particularidades. Sin embargo, en tu formación, es posible que haya incidencias “del sur”, por así llamarlas. Hablame de esa singularidad y que significa en términos regionales, de experiencia artística.
AA: Salta es un lugar muy particular en cuanto a la gran diversidad que hay, hay numerosos Pueblos Originarios sumados a la población criolla, a los llamados “blancos” de la ciudad, pero también con una inmigración muy grande de árabes, indios de la India,griegos. Por otra parte, la regiónse caracteriza porcontar con todos los climas a la vez, desde el calor agobiante del chaco salteño, a la nieve de Socompa, en la cordillera. Nunca filmé en otro lugar que no sea el noroeste argentino, es allí donde me siento en casa, Sikuris… muestra ese mestizaje horizontal, un rito andino de altura, que se hace en Jujuy, con una virgen boliviana, pero con una piedrita blanca de origen en su interior, con la cruz y la apacheta, etc. Si bien mi formación se desarrolló en Buenos Aires, no creo tener influencias del “sur” en cuanto a mi visión del mundo diverso que me rodea en Salta, fue una etapa formativa solo relacionada con el lenguaje audiovisual, que en cierta medida es universal, y tuve la suerte de tener muy buenos profesores como Aníbal González Paz, Ángel Faretta, José Santiso, Alberto Farina y otros, que me hicieron ver el cine y el lenguaje audiovisual de otra manera. Todos los rodajes eran en el NOA, hasta que finalmente pude volver definitivamente a vivir en mi provincia.

Hacer luz con Carlos Hugo Aparicio.

IN: Hay películas dentro de una película, una suerte de espacios de sombra que no siempre se relatan. En “Haciendo luz de invierno”, sobre el gran narrador Carlos Hugo Aparicio, se cuenta que su realización se corta por la crisis del 2001 y Norberto “Negro” Ramírez, recuerda que dijiste que el cine y la ansiedad no van de la mano. Tu trayectoria, amplia y diversa, sería la demostración del teorema. Entones¿cómo es hacer cine convirtiendo la ansiedad en un lugar de espera, de cierta idea filosófica que hace saber que tenés un punto de llegada?
AA: La historia de “Luz de Invierno” es más larga aun, ya que el primer intento de rodaje fue en 1989, justo el año de la hiperinflación, luego concursamos y en el año 2000 ganamos el Primer Premio del Concurso de Largometrajes del Interior del País, organizado por el INCAA, y antes de poder cobrar el premio, fue la crisis del 2001 con la salida de De la Rúa en helicóptero. Pudimos rodarla recién en 2004, pero luego de su estreno en el 2007, me dio muchísimas satisfacciones en cada lugar donde la proyecté. Al elegir el camino del cine independiente desde el interior del país, la ansiedad no es muy buena, en parte la actitud la tomo de una frase de Manuel J. Castilla, que a su vez la toma del mundo andino y es el concepto de “estar en el mundo”.

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IN: “Estar en el mundo” es muy Kusch. En esa realización contás, narrás la peripecia de la realización como un modo de hacer sentir que hay un relato nuevo en un relato, en este caso los cuentos. ¿Cómo llegás a esa idea y como es el tiempo previo a “salir a la cancha” combinando lo técnico, lo actoral, los escenarios? Me refiero a que pasás a la narración de los relatos de Aparicio.
AA: En “Luz de Invierno” tuve la suerte de haber podido trabajar con Aparicio en la adaptación de la obra literaria al guión cinematográfico. Aparicio fue un gran cinéfilo también, así que sus aportes fueron muy enriquecedores. Una vez consensuado el guión, que tuvo varias versiones, Aparicio no quiso meterse con la imagen, así que tuve una gran libertad para elegir las locaciones, los actores, los ambientes sociales que servirían para el relato, la luz y el sonido de la película. Me dijo “Ahora te toca a vos, si la película te sale bien o mal ya será cuestión exclusivamente tuya”. Mi reencuentro con Aparicio fue el día del estreno en 2007, que fue a sala llena en Salta, no quiso ver las versiones sin terminar y mi satisfacción fue que la película le gustó mucho. Posteriormente, en el 2012, filmé 8 cuentos de él, la serie “Historias de la orilla, los cuentos de Carlos Hugo Aparicio” pero esta vez su salud estaba muy deteriorada y no pudo ver el trabajo terminado.

 Alejandro Arroz
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IN: ¿Qué repercusión tuvo “Pallca” contando con el hecho de que se trataba de una primera película con protagonismo colla? ¿Qué rescataste en particular al trabajar con personas que no tenían mayor experiencia en este tipo de realizaciones?
AA: Pallca todavía no se pudo estrenar comercialmente en Argentina, pero donde la hemos pre-estrenado o en los festivales a la que fue invitada las repercusiones fueron muy buenas, la actuación de la pequeña actriz Celina Gutiérrez de tan solo 10 años es sorprendente, también las del resto de los actores preparados en la pequeña comunidad de San Isidro de Iruya. La experiencia de elegir y preparar a los actores fue muy interesante, ya que cuando empezamos con el entrenamiento, no había luz en la comunidad, así que nunca habían visto una película en pantalla grande, había algunos televisores que funcionaban con grupos electrógenos solamente, así que lo primero que hicimos, fue seleccionar una serie de películas con niños y actores no profesionales de distintas partes del mundo para hacerles ver que su trabajo era posible y se hacía en distintos lugares. La frescura de haber crecido sin la influencia de la televisión y con la ausencia total del cine aportó mucha frescura y naturalidad ya que no estaban condicionados por la cámara.


IN En esta película me impresionan algunos tratamientos de la luz, la fotografía, había una necesidad particular de respeto, quizás una cosmovisión, y al hecho de compartir algo absolutamente original.
AA: Es la observación de un espectador muy atento, ya que la luz fue muy trabajada para reproducir los ambientes y los climas de una comunidad sin luz eléctrica, el Director de Fotografía es Martín Aibar, el mismo de “Luz de Invierno” y otras producciones mías, con él viajamos varias veces antes del rodaje para observar y documentar la belleza de la luz en la montaña. También quisimos ser muy respetuosos de la cosmovisión andina en cuanto a su circularidad, a la reciprocidad, al trabajo comunitario, al respeto a la tierra y a sus muertos, que siempre vuelven, el aporte de Bernabé Montellanos, gran amigo, fue fundamental en este sentido.


El Che y la guerra de Las Malvinas

IN: ¿De qué modo llegaste a la necesidad de trabajar sobre el Che Guevara y la guerra de Las Malvinas?
AA: Con los hermanos Juan Bautista y Anastacio Vilca Condorí, tengo una amistad de hace varios años, nuestro proyecto original es poder filmar el largometraje “Tres hermanos en Malvinas”. Recordemos que Mario, con tan solo 16 años, es uno de los que murió en el hundimiento del ARA Gral. Belgrano. Siempre me interesó el hecho de que tres hermanos nacidos en una pequeña comunidad kolla de las alturas de Orán, como es Queñual, hoy abandonada, hayan terminado los tres combatiendo en el mar. Cuando se abrió el Concurso “30 años de Democracia”, vimos la posibilidad de contar solo una parte de la historia, y tuvimos la suerte de ganar el premio y poder filmar un documental de 26 minutos, ahora estamos en el proceso de filmar la idea original, que incluye viajar a Malvinas con los hermanos. En este momento, llegamos de Potosí, en Bolivia, donde el 6 de agosto, desfilaron 50 Veteranos de la Guerra de Malvinas en el Día de la Independencia de Bolivia.Por eso, ellos fueron a agradecer la actitud de 22.000 hermanos bolivianos que se ofrecieron de voluntarios en el año 1992, la experiencia de viajar con ellos y documentar sus actividades fue muy enriquecedora. El Presidente Evo Morales los recibió agradeciendo la actitud.


IN: Habla del trabajo“Alberto Granado y su mundo”.
AA: Tuve la suerte de viajar varias veces a Cuba, donde tengo grandes amigos, todo comenzó cuando en 2003 conocí a Alberto Granado, el compañero de viaje del joven Ernesto Guevara por Sudamérica. Comencé a averiguar que había hecho en Cuba desde que se trasladó allí en los primeros años de la revolución con toda su familia, y descubrí que al margen del mítico viaje en motocicleta, Granado había hecho cosas sustanciales en Cuba como ser parte de la creación de la nueva escuela de medicina, ahora una de las más prestigiosas del mundo y haber llevado desde Argentina a varios médicos que dieron las primeras clases. El documental es solo sobre Alberto Granado, pero su vida estuvo atravesada por la figura del Comandante Che Guevara. Pudimos estrenarlo e Cuba en varias ciudades, y fue seleccionado por el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Mientras filmaba en La Habana me presentaron a Alberto Castellanos, que fue del Ejército Guerrillero del Pueblo, la guerrilla de Jorge Masetti que operó en la selva de Orán, en mi provincia. Castellanos cayó preso y estuvo casi 4 años en la Cárcel de Salta, donde mantuvo una identidad falsa hasta que pudo huir. Castellanos, fue escolta, chofer y amigo del Che, a tal punto que el comandante se casó con Aleida March en su casa. Originalmente Castellanos sería una parte del documental de Granado, pero su rica historia hizo que se convierta en un documental en sí mismo y ahora será una trilogía, “Escoltas, los hombres detrás del mito” y acabo de terminar el primer documental que se llama “Aberto Castellanos, leal ayudante del Che” y estamos preparando el rodaje de; “Argudín, los andares con el Che” y “Harry Villegas alias Pombo” En todos los casos son documentales en primera persona, donde el Che es la figura que los atraviesa a todos.

Alejandro Arroz
Alejandro Arroz


IN: Trabajás ahora sobre Tarija, un lugar de importancia histórica para el país, para el norte aún más. En Buenos Aires no hay mucha conciencia de lo que significa en la historia, o cuesta comprender el tiempo de Evo Morales. Tarija, tal vez como Arequipa si tomamos el Perú, están hermanados con Salta. ¿Cuál es tu búsqueda en particular al abordar este tema?
AA: En Tarija fui convocado por el cineasta boliviano Rodrigo Ayala Bluske, a quien conocí en el FICNOR, el festival de cine del norte de Chile.Su proyecto es una ficción llamada “La casa de piedra”, que es el nombre con el que se conoció la casa en Tarija donde justamente se entrenó la guerrilla de Masetti, estábamos relacionados por el tema, así que comenzamos a trabajar en la preparación de la película, que se rodará posiblemente en 2019. Tarija es un lugar muy importante para la integración con el norte de Argentina, y fue de vital importancia en la Guerra de la Independencia, incluso en un lapso durante la gobernación de General Güemes, fue parte de Salta. El guión de “La casa de piedra” es muy interesante, ya que se toma a un personaje imaginario que vuelve del exilio europeo y puede comparar las izquierdas de los 70 con el actual proceso político de Bolivia.

IN: ¿De qué modo resolvés las necesidades económicas de tus películas y es posible que un director, y sus colaboradores más directos, puedan hoy vivir de su trabajo con cineastas en una provincia como Salta?
AA: La mayoría de las películas fueron hechas con premios INCAA ganados por concurso, algunas otras son de producción independiente. Mis colaboradores y yo hacemos varias cosas relacionadas al mundo audiovisual, docencia, publicidad, servicios de producción, etc. sería muy difícil vivir solo de filmar películas.

IN: Hablame de la repercusión de tus trabajos, los reconocimientos y el trato de Buenos Aires.
AA: Pudimos medirnos con otras películas en el estreno comercial de Luz de Invierno, entre 2017 y 2018, 2007 y 2008 metimos 48.000 espectadores con entradas INCAA, que para una producción independiente sin actores conocidos, estuvo muy bien, muchos trabajos se pasaron en televisión nacional, donde por ejemplo en el ´99 ganamos el premio ATVC en la categoría máxima produciendo desde Salta. A su vez, la ATEI nos pasó varios documentales en España, etc. Siempre que pude proyectar o estrenar en Buenos Aires tuve muy buena repercusión con la gente, la prensa en la mayoría de las veces se mantiene indiferente, salvo contadas excepciones.
 

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