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Ser adolescente en Chile después de Pinochet

Tarde para morir joven cuenta cómo era atravesar una etapa compleja entre las ruinas de la dictadura.

Mientras en el verano de 1990 se agotan en Chile los días de la dictadura pinochetista, una parte de su sociedad intenta acomodarse a una nueva realidad. En medio de esa esperanzada incertidumbre ante lo que vendrá, un grupo de adolescentes -que integran a su vez una comunidad de familias- transcurre sus días entre cambios en el cuerpo, en la cabeza y en la relación con los otros. 

Dominga Sotomayor dirigió esta historia de formas amables, sentimientos encontrados y una cámara cómplice con sus protagonistas, como si desde su lugar detrás de la cuarta pared sostuviera con la lente a esos chicos que van de los 10 a los 16 años y están solos con sus inseguridades.

Una leve brisa de La ciénaga de Lucrecia Martel recorre al film de la guionista y realizadora chilena; desde algunos pasajes que parecen aferrados a la idea de un no-relato hasta los diálogos que por momentos fluyen con la frescura de la improvisación (quizá porque el casting se luce en sus líneas y quizá también por la pericia del combo guión-intérpretes). La marca del cine argentino de este último cuarto de siglo aparece en pantalla tanto como el perfil de nuevo cine latinoamericano que tan bien está trabajándose en el país trasandino.

La primavera democrática en el Chile de los 90s estuvo marcada por el regreso a la institucionalidad pero también por la supervivencia de los dinosaurios del poder militar a través de sus insultantes cargos vitalicios (Augusto Pinochet ocupó una banca en el Senado durante los cuatro años posteriores a dejar la presidencia). En ese contexto creció toda una generación que al día de hoy ha logrado renovar la educación pública y votar a su primera presidenta mujer (Michelle Bachelet) pero que todavía no quiso, no supo, no pudo, llevar a juicio a los genocidas que los gobernaron durante más de una década. 

Que este film se realice y estrene en medio de la segunda presidencia del tenebroso Sebastián Piñera no es casualidad. Se trata de una mirada a la infancia, al camino del aprendizaje y, sobre todo, a lo inevitable de la desilusión, ese momento clave del devenir de América Latina que reaparece en cada vuelta de esquina, como un acné que se niega a dejar de marcarnos.

MUY BUENA

Tarde para morir joven  Chile / Argentina / Brasil / Países Bajos / Qatar. 2018. 110` Guión y Dirección Dominga Sotomayor. Montaje Catalina Marín. Fotografía Inti Briones. Con Demian Hernández, Antar Machado, Magdalena Tótoro, Cecilia Rainero, Antonia Zegers, Matías Oviedo, Andrés Aliaga, Alejandro Goic, Mercedes Mujica, Eyal Meyer, Gabriel Cañas, Michael Silva, Luciano Jadrievich, Pablo Giesen.

Tarde para morir joven - trailer

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