Estrenos

Una tormenta imperfecta

Se estrenó El último hombre, un pobre film apocalíptico del realizador argentino Rodrigo H. Vila.

Tras dirigir un puñado de documentales de presupuesto moderado (Boca Juniors 3D, Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica y Tango en París, recuerdos de Astor Piazzolla, entre otros), al argentino Rodrigo H. Vila le llegaba la oportunidad de jugar en primera: debutar en la ficción con El último hombre sin tener que preocuparse por los costos de producción. Para cualquier cineasta, sobre todo en estas latitudes, esto es infrecuente; y si milagrosamente ocurre, viene a resolver un aspecto clave en la realización de una película.

Algunos podrán decir que esa posibilidad de desentenderse del financiamiento de un film atenta contra la libertad creativa, que cuando los bolsillos están flacos las ideas se materializan mejor. La observación tiene algo de verdad, más si pensamos en la última película de Vila, una coproducción argentino-canadiense que, a contramano de las expectativas que generaba en un comienzo, hace agua por todos lados.

En El último hombre, Kurt Matheson (Hayden Christensen) es un veterano de guerra con estrés postraumático que vive recluido en su casa. Mientras lidia con sus fantasmas (un ex compañero de combate ya fallecido y parlanchín se le aparece una y otra vez) e intenta sobrevivir en una ciudad donde reina el caos, conoce a Noé (Harvey Keitel), especie de pastor callejero que le advierte que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina. Sí, se viene el apocalipsis, en este caso en forma de tormenta, y habrá que estar preparados.

Pero esos no son los únicos problemas de Kurt. Al poco tiempo de empezar a trabajar en la compañía de seguridad privada de un poderoso señor llamado Antonio (Marco Leonardi), y sucumbir ante los encantos de su hija Jessica (Liz Solari), lo acusan de haber robado dinero. Así, el dueño de la empresa le ordena a Gómez (Rafael Spregelburd), su mano derecha, que lo recupere, poniendo en peligro la vida de Kurt y, por añadidura, su relación con la bella muchacha.

La principal falla de El último hombre es, básicamente, que nunca levanta vuelo. Desde el vamos es una película que parece estar empantanada. Ese problema central se debe a varios factores. En primer lugar, un guión inconsistente. La historia siempre avanza por caminos ya demasiado transitados en el cine. No hay un giro, una mínima “sorpresa” que logre sacudir al espectador en su butaca. A esta falta de originalidad, se le suma otro inconveniente, también relacionado con el guión: los diálogos. Los personajes apelan a frases hechas, que explican todo y no sugieren nada, como las charlas imaginarias que mantiene Kurt con su amigo muerto; son tan gráficas que se vuelven insoportablemente artificiales.

Por otra parte, no deja de sorprender lo desperdiciado que está un actor de la talla de Harvey Keitel (Perros de la calle, La mirada de Ulises, Cigarros, La lección de piano), quien en su rol de pastor/mesías termina naufragando como la película misma.

En conclusión, podemos decir que el primer coqueteo de Vila con el cine mainstream resultó una experiencia fallida. Ya vendrán tiempos (y películas) mejores.

MALA

El último hombre Argentina/Canadá. 2018. 105’. Dirección: Rodrigo H. Vila. Guión: Rodrigo H. Vila, Dan Bush, Gustavo Lencina. Fotografía: Daniel Ortega. Elenco: Hayden Christensen, Harvey Keitel, Liz Solari, Rafael Spregelburd, Fernán Mirás, Marco Leonardi, Justin Kelly, Iván Steinhardt.

El último hombre - trailer

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