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Desventuras en el patio del fondo de Orlando

Llegó a los cines El Proyecto Florida, un extraordinario film que narra la dura vida de los desplazados en los alrededores de un famoso parque de diversiones.

Cuando el cine estadounidense se anima a salir de la órbita de Hollywood, los resultados suelen ser más que gratos. Sin dudas, el realizador Sean Baker y su película El Proyecto Florida confirman esta creencia. Y digámoslo desde el principio: estamos ante uno de los mejores largometrajes del año, injusta pero lógicamente ignorado por los Premios Oscar 2018 (solo obtuvo una nominación para Willem Dafoe como mejor actor de reparto). 

El film narra los días de una nena de seis años y sus amigos en un motel cercano a Disneyworld, durante el verano, mientras sus familias intentan hacerle frente a la crisis económica. Los chicos corren, gritan, ríen, putean; en definitiva, juegan. La cámara de Baker sigue especialmente a Moonee (Brooklynn Prince), su rutina a pura travesura y determinación pese a su corta edad y las advertencias de los adultos.

También, tras escupir un auto con sus amigos en un condominio vecino, conoceremos a la mamá de Moonee, Halley (Bria Vinaite), quien recibirá las quejas de la damnificada y de Bobby (Dafoe), el administrador del motel. La escena, en apariencia simple, introduce al espectador en la historia y, sobre todo, sintetiza magistralmente la mirada de Baker sobre la vida en los márgenes.

Halley cría a su hija como puede; sola y demasiado joven, algunas de sus acciones la pueden hacer ver como una madre despreocupada e irresponsable, como cuando sale a vender perfumes truchos con Moonee o -en un gesto desesperado- se prostituye. Sin embargo, su amor maternal está fuera de discusión. Y es aquí, precisamente, donde reside la sabiduría del film. Baker no juzga a sus personajes, solo se limita a registrarlos. Lejos de caer en la tentación de dar un veredicto sobre esas almas castigadas por el capitalismo salvaje, su intención es mostrar cómo viven y, en definitiva, resisten. En este sentido, la película tiene cierta impronta documental.

Otro de los grandes aciertos de El Proyecto Florida es la existencia de un personaje como Bobby, el encargado del lugar, comprometido con su trabajo y, a la vez, con los inquilinos del motel. Para ellos, es una especie de ángel protector que, en la medida de sus posibilidades, siempre está listo para auxiliarlos (en algunas ocasiones, su intervención es decisiva). Por lo tanto, ese universo de los excluidos también nos llega, sin condescendencia ni lástima, a través de los ojos de Bobby.

Una mención especial merece el notable trabajo del mexicano Alexis Zabé, a cargo de la fotografía del film. Los espacios que atraviesan Moonee y Halley (lugares amplios, desolados, inhóspitos), están contenidos por unos atardeceres de Florida extremadamente bellos, un recurso que logra ser vital para el equilibrio narrativo. Por otro lado, tampoco podemos dejar de destacar las actuaciones de Brooklynn Prince y Bria Vinaite personificando a la pequeña Moonee y su madre, respectivamente. Junto a Willem Dafoe (un viejo lobo de mar que saca adelante cualquier papel que le toque), conforman un admirable trío interpretativo que está a la altura de lo que demanda la historia.

Como si todo lo anterior fuera poco, agreguemos que El Proyecto Florida tiene un final memorable, a pura inocencia, a pura amistad.

EXCELENTE

El Proyecto Florida (The Florida Project) EE.UU. 2017. 115’. Dirección Sean Baker. Guión Sean Baker, Chris Bergoch. Elenco Brooklynn Prince, Bria Vinaite, Willem Dafoe, Caleb Landry Jones, Mela Murder, Valeria Cotto, Christopher Rivera, Macon Blair, Sandy Kane, Karren Karagulian. Fotografía: Alexis Zabé. Música: Lorne Balfe.

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