Un insólito editorial pide desconfiar de las víctimas de abuso sexual
Un insólito editorial pide desconfiar de las víctimas de abuso sexual

"¿Por qué todos creen en el acusador de Kevin Spacey en lugar de en el propio Kevin Spacey? En una sociedad civilizada, sería al revés", disparó el periodista inglés ultracatólico y conservador Brendan O'Neill.

En medio de la conmoción mundial que despertaron las múltiples denuncias contra el protagonista de House of Cards, el autor de la columna de opinión (levantada, traducida y publicada en Argentina por el portal Infobae) elige ponerse del lado del abusador y no del abusado, al afirmar que "en una sociedad civilizada dudaríamos del acusador y mantendríamos la inocencia del acusado".

En ese marco, el editor del sitio filo religioso Spike 0califica al escándalo por el derrotero del poliabusador Harvey Weinstein como un hecho de "histeria".

"Vivimos en una sociedad donde la acusación ahora es una prueba", continúa su columna y elige cuestionar al actor Anthony Rapp, de Star Trek: Discovery, quien afirmó que Spacey hizo un "avance sexual" contra él en 1986, cuando tenía 14 años.

"¿Cómo sabemos que Spacey hizo esto? Porque una persona dijo que sí", agrega y dispara un concepto insólito para este tipo de casos en los que son múltiples las denuncias y señalamientos contra el abusador: "Si tuviéramos algún tipo de apego a los ideales de la razón y de la justicia, los cimientos de la civilización, esto no sería suficiente. Estaría tan lejos de ser suficiente".

Además, deslegitima la denuncia al decir que el "supuesto incidente tuvo lugar hace 31 años. Thatcher y Reagan estaban en el poder. Mark Zuckerberg tenía dos años. Boy George se unió a The A-Team (sic)".

El esfuerzo de O´Neill por defender la presunta inocencia de Spacey llega al punto de decir que "estamos destinados a apoyar al acusado. Es lo civilizado que hay que hacer: estar del lado del acusado".

Uno podría imaginar una opinión similar a la hora de defender a los genocidas de la última dictadura y la situación deriva en un escalofrío inevitable.

"Hoy los Twitterati (sic), los medios de comunicación, el grupo feminista y cada vez más la clase política, ven el pánico salido (sic)", agrega y dispara de forma casi irracional: "Quizás todos los acusados de un crimen deberían ser colgados ante los Twitterati y los miembros del Parlamento obsesionados con las tendencias".

Toda una proclama a favor de la depredación sexual, sin vueltas.