Los trabajadores del INCAA luchan contra los despidos
Los trabajadores del INCAA luchan contra los despidos

Una de las consecuencias previsibles de la operación mediática que terminó con la dirección del INCAA y oficializó la mano de Pablo Avelluto como interventor se concretó en los últimos días, cuando el Instituto del Cine echó a cuatro empleados más aparte de los directivos que ya habían limpiado.

En este marco, este lunes 12 de junio se vence el plazo solicitado por las autoridades del INCAA, a cargo de su presidente, Ralph Haiek, y el gerente general, Juan García Aramburu, para resolver la situación de los cuatro despedidos.

Mediante un comunicado, los trabajadores del INCAA anunciaron que en Asamblea convocan a la comunidad audiovisual, estudiantes de carreras audiovisuales y a trabajadoras y trabajadores de otros organismos a movilizar a las puertas del Instituto, ubicado en Lima 319, ese mismo lunes, a las 12 del mediodía, "para exigir su reincorporación, porque las pruebas presentadas esta semana no dejan lugar a dudas de que se tratan de compañeros que realizan tareas habituales y permanentes y están capacitados para cumplirlas, por lo que dejar esas áreas sin ese personal atenta al normal desarrollo del organismo".

Según afirmaron desde ATE, "los cuatro despedidos tienen funciones específicas, habituales y permanentes: Pedro Jacomet (egresado de la ENERC) y Lucas Sierra, especialistas en sonido, trabajan en el área de Patrimonio, en donde realizan -entre otras tareas- la puesta técnica de diversos eventos del Instituto y en los festivales de cine que se realizan en todas las regiones del país. Maximiliano Rodríguez Siracusa (también egresado de la ENERC) es uno de los dos camarógrafos que tiene el INCAA y trabaja en la producción y planificación técnica del Centro de Producción Audiovisual, así como en el registro de los numerosos eventos. Ian Baena desarrolla sus tareas en el área de Tecnología e Informática, en donde soluciona los problemas técnicos de las computadoras de compañeros y compañeras de todos los edificios que componen el Instituto".

"Las causas de sus despidos no se sostienen", dicen asimismo, y agregan que "todos ellos tenían una modalidad de contratación aún más precaria que los contratos de locación de obra, a través de los cuales el Estado empleador incurre en fraude laboral".

Además, remarcan que "figuraban para el Instituto como ´proveedores´ a pesar de que van a trabajar todos los días".

"Ni las gestiones anteriores ni la actual han dado una respuesta positiva a los reclamos de que se los regularizara. Ningún trabajador (y tampoco ningún jefe de área) tiene la potestad de imponer y decidir sobre la manera en que se los contrata. La responsabilidad es de los funcionarios, del Estado empleador que precariza a las y los trabajadores violando sus derechos y dejándolos en situación de vulnerabilidad", subrayan.

Al confirmarse su designación como presidente del INCAA, Ralph Haiek realizó recorridas por todos los edificios del Instituto, en las que les afirmó a las y los trabajadores que “no estaba en riesgo ningún puesto de trabajo”, y que no asumía para “administrar la escasez, sino más bien todo lo contrario”. De igual manera que lo hizo ante los medios de comunicación, la Asamblea Federal y el Consejo Asesor –órganos que cogobiernan el INCAA-.