El actor y director de origen catalán Lluis Homar acaba de editar un libro de memorias, Ahora empieza todo, en el que, entre otras anécdotas, cuenta lo que fue la filmación bajo las órdenes de Pedro Almodóvar de las películas La mala educación (en 2004) y Los abrazos rotos (en 2009).

 

Lluis Homar, Penélope Cruz y Pedro Almodóvar
Lluis Homar, Penélope Cruz y Pedro Almodóvar

El intérprete, de 60 años, afirmó que el segundo rodaje fue un "infierno" y que debió recurrir a la ingesta de tranquilizantes y antidepresivos para soportar su relación con el director manchego.

Según su relato, la filmación de La mala educación fue correcta, aunque el cambio llegó con Los abrazos rotos, donde aparecen los comentarios más picantes.

"Con Almodóvar aprendí muchas cosas. Del cine y de lo que lo rodea, con él entras en otra dimensión", describe el actor en su texto, y agrega: "Él estaba fascinado conmigo y yo con él. Si me hubieran llegado a decir cómo terminaría todo, no me lo habría creído".

Según sus palabras "todo se fue complicando y las cosas no funcionaban" en el set de la película de 2004, donde compartió elenco con Gael García Bernal y Fele Martínez.

Homar en ese film dio vida a un hombre ciego, y pese al trabajo que puso en su papel, a Almodóvar no le gustó el resultado. "Cuando ensayábamos ya había algo que no iba bien. 'Me suena teatral', me decía cuando pasaba texto. Yo me sentía cohibido, paralizado, sin saber por dónde tirar. Todo era no", puntualiza el catalán.

Sobre ese punto, describe que se pasó el tiempo "llorando, perdido y esperando una guía para el desarrollo del personaje". Además, confiesa que durante los últimos días de rodaje tomó Valium "para estar en condiciones" y soportar la situación.

La acusación más potente llega con lo que él interpreta como la segregación que sufrió por parte del realizador, debido a que, según él, no se integró tanto "como Almodóvar quería en su séquito".

Incluso recuerda con amargura la conferencia de prensa del film, en el que, dice no querer "pensar que me ignoró delante de todo el mundo y ni tan siquiera me citó cuando empezó a dar la palabra a los actores para que intervinieran".

"Ya no quiero buscar razones para enfadarme, aunque tendría, seguramente, muchas. No. Ahora lo que quiero es dejar espacio a la pena, porque todo fue como fue y no de otra manera, y mi relación con Almodóvar es la que es", resalta  a modo de resumen.