Una llegó de Alemania, la otra de Grecia. El refinado, por momentos encriptado, pero siempre brillante humor europeo dice presente en esta edición 2017 del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), que, como siempre, vuelve a sorprender.

Lo único seguro es la incertidumbre, tanto en la delirante Animals (Tiere), del alemán Greg Zglinski, como en la ominosa Bliss (Eytyxua) del griego Christos Pitharas.

Bliss
Bliss

Dos títulos de fuste para un festival que presume (con certera autoconsciencia) de presentar cada año pequeñas grandes gemas del cine nuevo de aquí, allá y todas partes.

El caso de Bliss (que podríamos traducir al castellano como "Dicha"), es un grito primal de ironía desde el título mismo, ya que gira en torno a la desdicha de Anna, protagonista a la que se nos presenta en cámara masturbándose con un caballito de juguete a cuerda.

Bliss

El laberinto del terror por el que transita la joven protagonista del film está plagado de monstruos y espectros pero no los que se consiguen con un ejército de especialistas en FX sino de los que se esconden en la mente. Y la mente de Anna es fértil en temores, oscuridad y represión.

Ella transcurre sin mayores sobresaltos una vida monótona bajo la sombra de su timidez, la que la lleva a quedarse sola en su casa cuando la invitan a salir, la que la mete en una montaña rusa de desesperación y autoboicot que nada tiene que envidiarle a la Catherine Deneuve de Repulsión (Roman Polanski, 1965), film del que el debutante Christos Pitharas tomó alguno que otro yeite.

Animals
Animals

Por el mismo andarivel del dolor y la locura que se va puliendo con cada movimiento y paso adelante transcurre la esquizofrénica Animals, que comienza con la descripción de una pareja en problemas y se dispara al infinito cuando el coche en el que viajan se estrella en la ruta contra una oveja.

A partir de ese accidente, mojón irremediable de lo que todo lo que fue y sobre todo de lo que podría haber sido entre los sufridos coprotagonistas (con epicentro del dolor en la mujer de la pareja), el derrotero se vuelve pesadilla vivencial y en loop.

A la manera de Houndog Day pero sin Bill Murray y con el pesar como constante del inconsciente colectivo alemán, el relato del Greg Zglinski se sumerge en una psicodelia trágica, como si la filmografía del sueco Roy Andersson se hubiera fusionado con la versión más áspera de David Lynch.

Tiere

No es cine para novatos en esto de Baficis. Bliss y Animals son solo dos entre 400 largos y cortometrajes, pero bien vale haber transitado ya los pasillos festivaleros antes de meterse en sus proyecciones. El cine independiente europeo va más allá de los diálogos anodinos entre adolescentes y millennials. Además esquiva el cliché. En este contexto, al menos en época de muestras como la que nos reúne, celebremos la otredad. Lo demás no importa nada.