Comenzó a mediados de los 80s con un cortometraje hoy inencontrable, luego trabajó en un video club y pocos años después -tras el inacabado y delirante My Best Friend's Birthday- rompió todos los esquemas del cine mundial con el salvaje debut que fue Perros de la calle.

Quentin Tarantino cumple este año 54 de vida y 23 de carrera. En Alucinema lo celebramos no sólo disfrutando de su nuevo opus, Los 8 más odiados, sino también repasando todos sus films.

Dice que sus largometrajes son 8 porque decidió no contar a Deathproof (estrenada junto a Planet Terror de Robert Rodriguez en el combo Grindhouse) pero lo cierto es que son 9 y, según viene jurando hace un tiempo, pasará a retiro cuando llegue a los diez. Por lo pronto, esperamos que esa promesa quede en la nada cuando alcance la meta. Aquí todos sus largometrajes, del mejor al menos bueno.

1. Pulp Fiction (1994)

La que lo consagró para siempre. Después del debut con Perros de la calle dos años antes y los elogios a ese guión original, Tarantino arremetió con su -hasta ahora- obra maestra definitiva; el film que redefinió a la posmodernidad cinematográfica y sigue siendo un vértice de referencia en la historia de la cultura internacional y popular. El twist que bailan Uma y Travolta, la sobredosis de Thurman, el asalto al bar, la cuasi sodomización de Bruce Willis, el relato de Christopher Walken sobre el reloj... Un compilado de grandes momentos de la historia del séptimo arte, todos bajo el mismo guión.

2. Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992)

El debut del enfant terrible de Hollywood fue con un film impecable en todos los rubros. Desde el guión hasta el casting y la performance de sus actores (Harvei Keitel, Michael Madsen, Tim Roth y el propio Quentin, entre otros), pasando por un puñado de escenas memorables. El punto flaco del asunto: la película es un claro plagio a City on Fire (1987), del hongkonés Ringo Lam. Sin embargo, Tarantino dijo no haberla visto nunca. Hablemos de grieta.

3. Kill Bill (2003)

La venganza de la novia, el revisionismo del cine de artes marciales, el amor de su director por Bruce Lee, el animé salvaje. Y la censura que le amputó color a una pelea bestial entre Uma/The Bride y el resto del mundo samurai. Todo a partir de un personaje creado por la dupla que conformaron para la ocasión el director y su actriz fetiche. Y hablando de fetiches, atención a los planos detalle de los pies de sus personajes femeninos. Otro clásico instantáneo.

4. Kill Bill 2 (2004)

La continuación estuvo al nivel de la primera parte e incluso en algunos aspectos casi la supera: el guión, por ejemplo. Todo está bien, desde el gran Bill de David Carradine hasta esa escena a modo de retrato familiar, minutos antes del grand finale. ¿Una mirada sobre Casablanca a la Tarantino? Quizá. O no.

5. Jackie Brown (1997)

Así como había resucitado a Travolta, aquí le tocó el turno a Pam Grier, rescatada desde la memoria del cine explotation de los 70s. Luego de su hit pulp el director se tomó tres años para volver a la pantalla y lo hizo con un film en el que bajó un cambio los términos de violencia. Pero sólo uno. Hay más chicas, más variedad de drogas y un elenco al borde del éxtasis, empezando por Robert de Niro y terminando en la sexualísma Bridget Fonda. Y sí, también hay planos desde adentro del baúl de un auto, una marca de fábrica del autor.

6. Death Proof (2007)

El título que Tarantino no cuenta en su lista oficial de películas es, sin embargo, un punto más que interesante en su carrera. Este opus originado en la cumbre del slasher de autos, Vanishing Point (1971), con su inspirada puesta de cámaras en las persecuciones ruteras, tiene un brillo que fue del todo valorado en el momento de su llegada a las salas. Además, el dream team de chicas que eligió Q para plantear feminismo militante fue un acierto de comienzo a fin. Otro punto a favor: el villano que encarna Kurt Russell en el mejor papel de su carrera.

7. Bastardos sin gloria (Inglorious Basterds, 2009)

¿El nazismo revisitado por el director que se tomó en joda a la violencia? Sí, y era hora que alguien hiciera algo en serio con eso. Brad Pitt lidera un grupo de salvajes vengadores del bien, pequeño batallón que se plantea nada menos que matar a Adolf Hitler. Pese a algunos metros de fílmico de más, es una película redonda, sobre todo en su comienzo brillante y con niveles de tensión apoteóticos. El plus: Christoph Waltz, uno de los villanos más villanos del cine (pos)moderno.

8. Los 8 más odiados (The Hateful Eight, 2015)

El último opus hasta el momento pone a Tarantino un escalón arriba respecto de Django pero él considera que aún le falta hacer un western más para recibirse de "director de westerns". Por primera vez, y en su film más largo (tres horas y algunos minutos), nuestro antihéroe se juega por ambientar casi todo el relato en un espacio cerrado. Claustrofobia, misoginia y tanta sangre como en sus grandes orgías de hemoglobina. 

9. Django: desencadenado (Django: Unchained, 2012)

El ingreso de Quentin al género del far west (anque el spaghetti, su verdadero amor adolescente) fue con un trabajo pulcro y no mucho más, aunque Leo DiCaprio le dio un plus y esa genial escena en la que el Ku Klux Klan se topa con su propia idiotez es un hallazgo absoluto. Sin ser brillante, es una buena película. Nunca menos.