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Las 10 películas de Tarantino: de la mejor a la peor

Él dice que son 9 pero en realidad ya suman 10 y no pudimos resistirnos a armar un ranking con todas. Alucinema repasa la carrera del director con más estilo de Hollywood.

Comenzó su carrera a mediados de los 80s con un cortometraje hoy inencontrable, luego trabajó en un video club y pocos años después -tras el inacabado y delirante film-ensayo My Best Friend's Birthday- rompió todos los esquemas del cine mundial con el salvaje debut que fue Perros de la calle.

Luego de cuatro años de su último opus (Los 8 más odiados), Quentin Tarantino volvió a estrenar y el solo hecho de su renovada lista filmográfica merece una celebración. Había una vez en Hollywood está en las salas y en Alucinema aprovechamos la ocasión para repasar sus títulos hasta el momento y, claro, hacer un ránking con ello.

Dice que sus largometrajes son 9 porque decidió contar como uno solo a las dos partes de Kill Bill. Sin embargo los hechos dicen que son 9 films y, según viene jurando hace un tiempo, pasará a retiro cuando llegue a los diez (once en rigor) con la que sería su versión de Star Trek. Por lo pronto, esperamos que esa promesa quede en la nada cuando alcance la meta. Aquí todos sus largometrajes, del mejor al peor menos bueno.

1. Pulp Fiction (1994)

La que lo consagró y ubicó para siempre en el olimpo del cine estadounidense. Después del debut con Perros de la calle dos años antes y los elogios a ese guión original, Tarantino arremetió con su -hasta ahora- obra maestra; el film que redefinió a la posmodernidad en el cine y sigue siendo un listón de referencia en la historia de la cultura internacional y popular. El twist que bailan Uma y Travolta, la sobredosis de Mia Wallace, el asalto al bar, el diálogo sobre los masajes en los pies, la cuasi sodomización de Bruce Willis, el relato de Christopher Walken sobre el reloj... Un compilado de grandes momentos de la historia del séptimo arte, todos bajo el mismo guión.

2. Kill Bill (2003)

La venganza de la novia, el revisionismo del cine de artes marciales, el amor de su director por Bruce Lee (un tanto puesto en duda a partir del perfil que dibuja en Once Upon a Time...), el animé salvaje. Y la censura que en Occidente le amputó color a una pelea bestial entre Uma/The Bride y el resto del mundo samurai. Todo a partir de un personaje creado por la dupla que conformaron para la ocasión el director y su actriz fetiche. Otro clásico camp instantáneo.

3. Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992)

El debut del enfant terrible de Hollywood fue con un film impecable en todos los rubros. Desde el guión hasta el casting y la performance de sus actores (Harvei Keitel, Michael Madsen, Tim Roth y el propio Quentin, entre otros), pasando por un puñado de escenas memorables. El punto flaco del asunto y único motivo por el que en esta lista no ocupa el puesto #2: la película es un claro plagio a City on Fire (1987), del hongkonés Ringo Lam. Sin embargo, Tarantino dijo no haberla visto nunca. Hablemos de grieta.

4. Kill Bill 2 (2004)

La continuación estuvo al nivel de la primera parte e incluso en algunos aspectos casi la supera: el guión, por ejemplo. Todo está bien, desde el gran Bill de David Carradine hasta esa escena a modo de retrato familiar, minutos antes del grand finale. ¿Una mirada sobre Casablanca a la Tarantino? Quizá. O no.

5. Jackie Brown (1997)

Así como había resucitado a Travolta, aquí le tocó el turno a Pam Grier, rescatada desde la memoria del cine blaxplotation de los 70s. Luego de su hit pulp el director se tomó tres años para volver a la pantalla y lo hizo con un film en el que bajó un cambio los términos de violencia. Pero sólo un cambio. Hay más chicas, más variedad de drogas y un elenco al borde del éxtasis, empezando por Robert de Niro y terminando en la sexualísma Bridget Fonda. Y sí, también hay planos desde adentro del baúl de un auto, otra de las marcas de fábrica del autor.

6. Death Proof (2007)

Uno de los títulos más discutidos del artista es sin embargo un punto más que interesante en su carrera. Este opus originado en la cumbre del slasher de autos, Vanishing Point (1971), con su inspirada puesta de cámaras en las persecuciones ruteras, tiene un brillo que no fue del todo valorado en el momento de su llegada a las salas. Además, el dream team de chicas que eligió Q para plantear feminismo militante fue un acierto de comienzo a fin. Otro punto a favor: el villano que encarna Kurt Russell en el mejor papel de su carrera.

7. Bastardos sin gloria (Inglorious Basterds, 2009)

¿El nazismo revisitado por el director que se tomó en joda a la violencia? Sí, y era hora que alguien hiciera algo en serio (valga la paradoja) con eso. Brad Pitt lidera un grupo de salvajes vengadores del bien, pequeño batallón que se plantea nada menos que matar a Adolf Hitler. Pese a algunos centímetros de fílmico de más, es una película redonda, sobre todo en su comienzo brillante y con niveles de tensión apoteóticos. El plus: Christoph Waltz, uno de los villanos más villanos del cine (pos)moderno.

8. Los 8 más odiados (The Hateful Eight, 2015)

Su segundo y hasta el momento último western pone a Tarantino un escalón arriba respecto de Django pero él considera que aún le falta hacer una más de este género para recibirse de "director de westerns". Por primera vez, y en su producción más larga (tres horas y algunos minutos), nuestro antihéroe se juega por ambientar casi todo el relato en un espacio cerrado. Claustrofobia, misoginia y tanta sangre como en sus grandes orgías de hemoglobina. 

9. Django: desencadenado (Django: Unchained, 2012)

El ingreso de Quentin al género del far west (anque el spaghetti haya su verdadero amor adolescente) fue con un trabajo pulcro y pletórico de salvajadas vengadoras. Leo DiCaprio le dio un plus y esa genial escena en la que el Ku Klux Klan se topa con su propia idiotez es un hallazgo absoluto. Sin ser brillante, es una muy buena película. 

10. Había una vez en Hollywood (Once Upon a Time... in Hollywood, 2019)

¿Un gigante cansado? El paroxista (?) de la referencia y el guiño pop se topó con el propio muro que levantó a lo largo de casi tres décadas de cine posmoderno y genial. Lejos de ser un producto del todo fallido, en este opus midtempo la ultraviolencia se abroquela en una sola escena y el resto es un lento transcurrir entre diálogos que despuntan alguna que otra frase brillante entre líneas de texto a años luz de los mejores trabajos del director y guionista. En este marco, la dupla DiCaprio-Pitt tiene sus muy buenas escenas y en todas ellas el ex chico Titanic vuelve a demostrar que es uno de los mejores de su generación. ¿La anécdota? El Hollywood de fines de los 60s (Bruce Lee, Steve McQueen, Roman Polanski y Sharon Tate incluídos) entremezclado con la trama sanguinaria del clan Mason, aunque con vuelta de tuerca. No hay mucho más, salvo, por supuesto, un puñado de escenas inteligentemente craneadas, una muy disfrutable banda de sonido y un trabajo de arte siempre unido al detalle y la metareferencia pop.

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