Lleva más de sesenta años de una carrera con exactas dos décadas de estrenos ininterrumpidos. Comenzó con guiones en los ´50, cuando participaba como escriba de diversos programas humorísticos de la TV. Sin embargo, el año vértice en la vida profesional de Woody Allen fue 1969, cuando estrenó la comedia de gags Robó, huyó y lo pescaron (Take the Money and Run), con la que se recibió de nueva gran promesa del cine que buscaba renovar a Hollywood.

Decenas de títulos pasaron desde entonces hasta ahora, entre ellos algunos memorables (Annie Hall, Manhattan, Crímenes y pecados) y otros merecedores del olvido (Scoop, A Roma con amor). Lo que no puede discutirse es que Allen, que este 1 de diciembre cumple 80 años de vida, ha construido una carrera sólida y con una personalidad única dentro de un cine estadounidense que tiende a la homogeneidad discursiva y la monotonía argumental y estética.

Desde el portal Alucinema.com, aprovechando el estreno de Café Society, se eligieron las 20 películas que lo representan a lo largo de todos estos años. 

Annie Hall, dos extraños amantes (Annie Hall, 1977)
El título que le dio su primer Oscar y su más claro y concreto reconocimiento por parte de la industria (quizá porque es el film que cortó con el humor absurdo que venía practicando). Una historia de amor con firma de autor, redonda, sólida y con chispazos de una genialidad humorística siempre al borde de la subversión. Bonus track: la aparición del mismísimo Marshall McLuhan en una escena memorable.

Annie Hall

Manhattan (ìdem, 1979)
Por ser uno de sus clásicos iconográficos, llama la atención que el estreno de esta producción haya corrido el riesgo de no producirse por pedido del propio director, ya que lo consideraba un film destinado al fracaso. Pero Manhattan es el homenaje más redondo a su ciudad luz, el escenario de todas sus historias, sus borradores, sus fantasías y, claro, su vida. La isla newyorker como loop de vivencias, idas y vueltas. También, su primera obra en blanco y negro, al tiempo que un pequeño quiebre, una nueva búsqueda como narrador y como esteta.

Robó, huyó y lo pescaron (Take the Money and Run, 1969)
Su primera película en serio (antes vino What`s Up Tiger Lily?, ese ejercicio humorístico en el que cambió los diálogos de un film japonés) es un festival de gags y buenos chistes, con la influencia del cine de los Hermanos Marx y un guión casi de guerrilla cómica, de un tipo que llegaba desde el stand up para clavarse en la historia del cine como un genio hecho y torcido.

Robó, huyó y lo pescaron

Crímenes y pecados (Crimes and Misdemeanors, 1989)
Poderoso trabajo sobre el fin del amor. Un melodrama trágico en varios actos, con Martin Landau en una de sus grandes labores (después del Bela Lugosi de Ed Wood, claro). Y también con la enorme Anjelica Huston, gigantesca oponente.

Interiores (Interiors, 1978)
La película maldita del genio de Manhattan, el film en el que hizo explícito que se había estudiado la producción completa de Ingmar Bergman. Por momentos críptico y terminal,. este Allen es uno que no volvimos a ver: climas asfixiantes, escenas amargas, un dolor permanente en los personajes, ni un rastro de humor. Una de las mejores y menos exploradas caras del realizador.

Interiores

Alice (ídem, 1991)
Al ritmo de La Cumparsita, Woody propone una historia de amor prohibido vivida por una Mia Farrow con 15 años de matrimonio encima y una férrea educación católica. Sin embargo, la visita a un médico chino y un par de hierbas milagrosas le cambian la vida para siempre. Uno de los films con mejores ideas del director. Dato morboso: en ese entonces él ya vivía su romance prohibido con la hija adoptiva oriental de Farrow.

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